Cambiamos nuestra forma de vivir por servir

El formar parte del equipo de socorro de Cruz Roja no es una decisión fácil de tomar, hay vocación por ayudar y ver a las personas en los peores momentos de su vida, pero es un cambio en la forma de vivir por servir, consideran Socorristas de la institución en Hermosillo.

En entrevistas con auxiliares de Cruz Roja, coincidieron que para formar parte de un gran equipo, hay que tener un gran corazón. Tal es el cado de Miguel Ángel García Félix, quien a sus 11 años como socorrista, recordó que siempre estuvo involucrado en el servicio.

Relató que al vivir cerca de una base, miraba salir y entrar a ambulancias todos los días y aunque no llegó a imaginarse con el uniforme de socorrista, sabía que al pasar la tarde debía ayudar a la comunidad, es una etapa difícil de su vida por no tener una orientación.

“Yo cuando entré me obligaron, no sabía que cambiaría mi vida, siempre miré de chiquito como salían y entraban todos en la base sur porque ahí vivía mi abuela y de repente ya estaba como voluntario”.

En el caso de Karla Nohemí Guzmán Romero, la decisión de entrar a Cruz Roja, se alejaba a cada día que miraba la posibilidad de estudiar medicina, ahora ya cuenta con 6 años de servicio y dos desempeñándose como operadora de maquinaria.

La joven 20 años, describió como ha sido su paso en los pasillos de Cruz Roja Hermosillo, ahora ya no busca ser la doctora dentro de un consultorio, su espíritu altruista, como le recalcó varías veces su papá, la llevó a especializar y desenvolverse de mejor manera en la atención pre hospitalaria.

“Yo ingresé a Cruz Roja porque aparte de que es ayuda humanitaria, son servicios de salud, yo quería estudiar medicina y esa fue una de las razones para saber qué era lo que quería ahora puedo decir que me gusta la atención pre hospitalaria”, finalizó.