La expo venta indígena, un espacio para conocer un poco de nuestras tradiciones

La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas se vistió de gala, al tener la oportunidad de contar con la presentación de dos grupos que maravillaron a la ciudadanía hermosillense, con música y danzas tradicionales.

El primer grupo que hizo cantar a los hermosillenses fue el conjunto Etnia Sierreña, cuyos integrantes se han dedicado a difundir canciones norteñas en la lengua Guaríjio, con el apoyo del sonido de acordeones y guitarras, lo cual los ha llevado a presentarse en otras partes del país, como Toluca y la Ciudad de México.

José Luis Macario, integrante de Etnia Sierreña, dijo que este grupo se formó al notar que las nuevas generaciones no practican o se avergüenzan de su lengua, a fin de tener un marco que fomente el uso de su lengua nativa y otras bellas tradiciones a través de la música.

“Se formó el grupo por la lengua que ya se está perdiendo en nuestro cuerpo; ya ahorita las nuevas generaciones no hablan la lengua, y por medio de ellas lo estoy transmitiendo”.

Y para cerrar con broche de oro, desde Punta Chueca y El Desemboque, llegaron tres artistas solistas que con gran entusiasmo interpretaron canciones en lengua Seri, ellos son el Toro Canelo, Angélica y Sócrates.

Además de música, en la expo venta indígena organizada por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, también es posible encontrar hermosas artesanías, objetos utilitarios y otros productos, en especial alimenticios, elaborados por nuestras ocho etnias sonorenses.

En esta ocasión, platicamos con Fabiola Rodríguez, perteneciente a la etnia Guaríjio. Junto con otras seis mujeres, ella se dedica a la elaboración de pinole de maíz, además de la confección de vestimentas tradicionales, que a pesar de ser procesos tardados, enriquecen nuestra cultura.

“Me siento muy feliz de estar aquí y ser tomada en cuenta para las ventas en el Festival del Pitic”.

Al concluir esta celebración, para muchos hermosillenses y visitantes queda la satisfacción de haber acompañado a nuestros hermanos de los pueblos indígenas y conocer así un poco más de nuestras tradiciones.