Vasijas funerarias de la zona arqueológica de Trincheras en el Museo de Sonora

Vasijas funerarias pertenecientes a la cultura Trincheras, desarrollada en  el Noroeste de  México  hace  más  de  700  años,  se  presentan por  primera  vez  al  público  hermosillense en  la exposición Nuestro barro: testigo y cómplice de la historia, en el Museo de Sonora – Antigua Penitenciaría, a inaugurarse el día 17 de marzo a las 17:00 horas.

La muestra cerámica fue obtenida durante los trabajos realizados entre 2008 y 2012, por arqueólogos del Instituto   Nacional   de  Antropología   e  Historia   (INAH) en  la  Zona Arqueológica Cerro de Trincheras, en el municipio de Trincheras, Sonora.

 

En ese sitio –Cerro de Trincheras- se desarrolló una compleja sociedad sedentaria. Así lo corroboran las investigaciones arqueológicas que identifican una avanzada organización en la planeación arquitectónica  del asentamiento, con áreas para habitación, talleres y espacios ceremoniales, además de varios  cementerios  y  al menos un espacio  donde llevaron a cabo la práctica funeraria de cremar a sus muertos.

 

El proceso de restauración de las urnas funerarias recuperadas del cementerio inició en 2012. En esta exposición se presentan cinco de las primeras vasijas restauradas, que a la fecha suman más de veinte, las últimas intervenidas bajo la dirección de la restauradora Teresita de Jesús López, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural Del INAH. El discurso de la exhibición destaca la importancia  del manejo de la arcilla entre las sociedades prehispánicas, enfatizando su uso funerario; asimismo, presenta la reinterpretación que dan a este material los jóvenes de la comunidad de Trincheras, donde se encuentra el sitio prehispánico.

 

 

Elisa Villalpando, arqueóloga del Centro INAH Sonora, quien estudia la zona desde 1991 y es curadora de la muestra, señaló que “el barro en la Tradición Trincheras, como en todas las sociedades del pasado y las comunidades actuales, tiene un papel relevante  no sólo para elaborar contenedores  de alimentos,  sino para conservar  semillas, cocinar  y de manera especial para transportar agua; en el caso de Cerro de Trincheras, desde las partes bajas –donde antiguamente se formaba una laguna- hasta las unidades habitacionales, ubicadas en las laderas del cerro”.

 

“En la tradición Trincheras, además de enterrar a sus muertos, algunos miembros de la comunidad que fallecían eran cremados en piras funerarias, luego se recolectaban las cenizas y huesos quemados y se depositaban en urnas para trasladarlas posteriormente a un cementerio; ahí se acomodaban a veces unas encima de otras, en un acto de sacralización del espacio”, detalló la investigadora.

 

Análisis recientes indican que las vasijas funerarias fueron usadas como contenedores dentro de otras actividades de carácter doméstico, antes de dedicarlas para depositar en ellas las cenizas, explicó Elisa Villalpando.

 

La  cerámica,  destacó,  es  un  marcador  de  identidad  y  de intercambio, ya que algunas de las vasijas provienen de otras tradiciones del Noroeste de  México, así lo evidencia la presencia de vasijas de la Tradición Casas Grandes, cultura desarrollada en Chihuahua, en los contextos funerarios del área de cremaciones de Cerro de Trincheras.

 

Algunas urnas funerarias de  la  Tradición  Trincheras  se  modelaron  con  forma  de calabaza y otros tienen el cuello más grande que el cuerpo del recipiente. Prácticamente ninguna está pintada y algunas son de grandes dimensiones; en cambio las piezas de Casas Grandes, muestran elaborados diseños en colores rojo y crema, con líneas negras.

 

Los grupos humanos del desierto de Sonora produjeron las primeras vasijas cerámicas hace

2,300 años, durante el periodo Agricultura  Temprana. Formaban contenedores mediante la aplicación sucesiva de rollos de arcilla, colocados uno sobre otro hasta alcanzar la altura deseada. Posteriormente adelgazaban y alisaban las paredes de las piezas, por lo que el enrollado no siempre es perceptible. Para  trabajar  las  arcillas  había  que  agregarles  arena  extraída  de  arroyos,  lo  que  ha permitido a los investigadores conocer qué tan cerca o lejos de las aldeas se llevaba a cabo la recolección de las materias primas.

 

Entre  los  objetos  arqueológicos  que  el  público  tendrá  la  oportunidad  de  disfrutar  en  la exposición, se destacan cuatro vasijas de la tradición Trincheras y una de la cultura Casas Grandes. Se exponen también obras creadas por el C. Rogelio León y algunas de las elaboradas en el taller que impartió en 2013 a los entonces estudiantes de la Telesecundaria 191-J de Trincheras.

 

La exposición estará abierta a partir del 17 de marzo, de martes a sábado de 10:00 a 18:00 horas, con permanencia hasta el 18 de mayo en las Salas Temporales del Museo de Sonora- Antigua Penitenciaría (Jesús García final, Col. La Matanza, Hermosillo, Sonora).