Voces en el viento: Día siete en el Ortiz Tirado

27 de enero de 2023

por Río Silba

sobre ciertos eventos que ocurrieron

el 26 de enero de 2023

en Álamos, Sonora

 

 

El cerebro generalmente se queda con los principios

y los finales de las cosas

y quizás por eso ahora resienta el sopor del día caluroso

infernal

mientras escucho la colalesss

y camino por el callejón del beso rumbo a la Alameda.

La gente vende joyería tacos sopes y rompope

y Leiden inicia su concierto

es talentosa

y aunque tenga toda una banda con ella

y comience sola

probando su capacidad como artista

con una canción que loopea su canto

y diga cosas como la cumbia es el nuevo punk

el sopor del día parece insacudible

y solo en la llegada del fin de sus canciones

es que el público sale del aturdimiento para aplaudir con emoción

pero luego vuelve a dormirse

y yo intento escribir sobre esto

y sobre un hombre que es la clara imagen del diablo

con una mirada de cristal

que de pronto voltea a mirarnos

intento escribir

pero la pluma salta de mis manos

o se pierde en el agujero negro de mi bolsillo

una y otra vez

y cuando el concierto acaba pido otra

¡otra! antes de que Leiden se vaya

pero el público solo aplaude efusivamente y se retira

como si la cena se les fuera a enfriar

y las sillas se cierran con violencia y todo termina ahí

así que corro al Noctambulario

donde Saúl Fimbres se enfrenta con sus propios obstáculos

pues su teléfono

y la correa de su guitarra

muestran esa misma rebeldía de las herramientas

que se toman de pronto un día de descanso sin avisar

y él continua

pues sin guitarra su voz aúlla en inglés y español

con el simple ritmo de su aplauso

y una mujer grita te la rifas

y él responde

gracias, ciudadano promedio

y agrega que él ya no se dedica a tocar

sino a escribir música para otros artistas

y de pronto me llega un recuerdo

de una vez que Fimbres me enseñó a tocar la guitarra

como sigue tocando

similar a como tocaba Bob Dylan

y yo intento escribir esto en mi libreta

pero la tinta no corre

la tinta de mi pluma es apenas un hilo

que imprime una fuerza invisible sobre el papel de la hoja

y me aferro

me aferro a escribir

a tachar en mi libreta como un desquiciado pintor romántico

porque quiero asegurarme de que dichos recuerdos

tengan su lugar en esta crónica

pero no pasa y mejor regreso

regreso a lo que se ha convertido en mi hogar

e intento lavarme la cara

pero apenas sale agua de la llave

por el tandeo que hay en todo este desierto supongo

y entonces me acuesto

pero no logro dormir

son las 3 de la mañana

me pregunto a qué le ladrarán los perros

y sobre el cielo raso

del cuarto o de mis párpados

no lo sé

estoy delirando

solo puedo ver a un público sin rostro

un público que sentado

mientras yo me deshago en un grito que exprime mi garganta

aplaude y luego se va

y yo me quedo con una pregunta

me pregunto

si ahora mi trabajo es mantener el entretenimiento

y entonces una voz

que llega de alguna parte

del rostro de aquel diablo con mirada cristalina

me dice que sí

que lo mejor es aceptarlo

porque este escenario ha sido peleado por varios

y todos

me dice

todos buscamos un lugar

para que la gente escuche

lo que tenemos que decir.

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