El crecimiento urbano, comercial y poblacional ha dejado a Hermosillo con un alarmante déficit de árboles, afectando directamente la calidad del aire, el clima y el bienestar de sus habitantes.
Expertos advierten que, si no se revierte esta tendencia, vivir en la capital sonorense podría volverse insostenible.
Para el urbanista, Cristóbal Castillo, la ciudadanía debe involucrarse activamente en la creación y conservación de áreas verdes, mediante la siembra y el cuidado de árboles tanto en parques como en sus propios hogares.
“Cada quien va a decidir si nada más va a actuar desde su casa, se preocupa solo por él, o se va a preocupar por la ciudad. Porque si no te preocupas por tu ciudad, en un periodo muy cercano va a ser muy difícil vivir en una ciudad contaminada en el desierto”, expresó.
Según la asociación civil Ciudadanía Activa y Amigos de La Sauceda, Hermosillo tiene un déficit de un millón de árboles. Solo espacios como La Sauceda, el Parque Madero y actualmente el panteón Yáñez son considerados pequeños bosques urbanos.
Por su parte, el colectivo Caminantes del Desierto reveló que se requieren al menos 22 árboles por persona para garantizar el oxígeno necesario durante un día. Sin embargo, Hermosillo apenas cuenta con un árbol por cada 20 habitantes.
A pesar de que la normativa exige que las nuevas viviendas incluyan áreas para la siembra de árboles y que los camellones sean utilizados para reforestación por parte del Ayuntamiento, en la práctica esto no siempre se cumple.
Actualmente, la ciudad presenta una cobertura vegetal de apenas el 12% en la mancha urbana. Esta situación contribuye al aumento de temperaturas y acelera los efectos del cambio climático.
Para contrarrestar este panorama, el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, dio inicio a una jornada de reforestación en el bosque urbano La Sauceda, con la siembra inicial de 45 árboles, con la meta de plantar un total de 4 mil 176.
Durante la actividad, el mandatario destacó la importancia de recuperar espacios verdes y promover el desarrollo de especies nativas, como el guayacán, palo fierro, mezquite, palo verde y cotillo.
“Sé que estamos dejando un legado extraordinario para nuestra comunidad. Lo hablé con nuestra presidenta Claudia Sheinbaum y, en su momento, con el presidente López Obrador: esto va a ser el Bosque de Chapultepec del noroeste”, afirmó.



