Salario mínimo en México: breve historia de un derecho laboral

5 de enero de 2026

El salario fijo en México existe desde 1915, cuando Álvaro Obregón era general del Ejército de Operaciones y mediante un decreto el 9 de abril se fijó por primera vez que los jornaleros del país recibirían 75 centavos, actualmente unos 46 pesos.

Al inicio su aplicación fue desigual, ya que seguía en curso el proceso de la Revolución, por lo que solamente cuatro estados adoptaron la medida: Querétaro, Hidalgo, Michoacán y Guanajuato.

El salario mínimo como derecho constitucional

No fue sino hasta la promulgación de la Constitución de 1917, concretamente del artículo 123, cuando se estableció oficialmente el salario mínimo como un derecho de todas y todos los trabajadores.

Una implementación gradual y prolongada dio lugar a que las legislaciones locales no establecieran un mínimo homologado, por lo que en 1931 se promulgaría la primera Ley Federal del Trabajo. Aunque solamente 197 de más de 2 mil 600 municipios se adecuaron a la legislación federal a finales de 1932, dos años después, el presidente Abelardo L. Rodríguez fijó un salario mínimo para todos los estados del país: 1.27 pesos diarios, hoy alrededor de 135 pesos, buscando alcanzar 4 pesos diarios, lo que hubieran sido 425 pesos actualmente. Sin embargo, de 1940 a 1951, el poder adquisitivo se redujo en 40% debido a la inflación.

Aunque la economía mexicana y la inflación se estabilizaron, y de 1952 a 1976 el poder adquisitivo aumentó en 180% al alcanzar hasta 394 pesos actuales, un año después comenzaba a reducirse. Concretamente, durante el gobierno de Miguel de la Madrid de 1982 a 1988, este perdió hasta el 60% de su capacidad de compra, según la Comisión Nacional de Salarios Mínimos.

El peso no logró recuperarse y para 1999 el poder adquisitivo alcanzó un mínimo histórico al reducirse 75% respecto a 1976, unos 100 pesos actuales. Esto impactó en el abasto de las necesidades básicas de las familias y aumentó la precarización de quienes lo percibían.

Este efecto se prolongó más de dos décadas debido a la ausencia de proyectos o iniciativas que lo revirtieran. En términos nominales, pasó de 35 pesos en el 2000 hasta 88 en el 2018. A partir de entonces, se aplicó una política para recuperar el salario mediante aumentos anuales de hasta dos dígitos: 20% en 2020; 15% en 2021; 22% en 2022; 20% en 2023 y 2024, 12% en 2025 y 13% en 2026, buscando que con ello en 2030 puedan comprarse 2.5 canastas básicas.

A más de 111 años de su creación, el tema del salario mínimo como garantía individual se conjuga con la jornada laboral en particular y con los derechos laborales y luchas obreras en lo general. Basta con retomar el dato de que en México se trabajan más de 2 mil 130 horas al año, en cambio, en Alemania, por ejemplo, laboran solo mil 340, una cifra similar en Países Bajos, Noruega o Francia, según el Instituto Mexicano de Contadores Públicos.

En 2026 entró en vigor el séptimo aumento a la política salarial desde el inicio de los gobiernos de la Cuarta Transformación, lo que establece que ninguna mexicana o mexicano pueda ganar menos de 315.04 pesos diarios, lo que representa un ingreso mensual de aproximadamente 9 mil 582 pesos.

En la zona libre de la frontera norte, el aumento será distinto. En esta región, el salario mínimo se incrementará en 5%, alcanzando los 440.87 pesos diarios, lo que equivale a un ingreso mensual de 13 mil 149.80 pesos.

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