El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, declaró este martes el estado de «emergencia energética nacional». Ante la crítica inestabilidad en el suministro de combustible provocada por la guerra en Oriente Medio, a través de una orden ejecutiva, el mandatario advirtió sobre el peligro inminente que el conflicto representa para la disponibilidad de recursos y la seguridad del sistema eléctrico en el archipiélago.
Con una población de 116 millones de habitantes, Filipinas enfrenta un escenario de vulnerabilidad debido a su alta dependencia de la importación de hidrocarburos, lo que ya se traduce en apagones constantes y en algunos de los costos de electricidad más elevados del sudeste asiático. La declaratoria busca otorgar herramientas extraordinarias al gobierno para gestionar las reservas de carburante y evitar un colapso en el servicio básico.
Como medida inmediata, la secretaria de Energía, Sharon Garin, informó que el país buscará maximizar la producción de sus plantas de carbón, fuente que actualmente genera el 60% de la electricidad nacional. Esta estrategia de contingencia prioriza la continuidad del suministro sobre otras metas energéticas, reflejando la urgencia de mantener operativas las centrales eléctricas frente a la interrupción de las rutas comerciales de petróleo y gas desde la zona del conflicto.



