A 58 años del 68: resistencia y memoria frente al poder y el silencio

2 de octubre de 2026

Ni perdón ni olvido es la consigna que sostiene la memoria de la noche de Tlatelolco, aquel 2 de octubre de 1968, cuando el Ejército y la policía cercaron la Plaza de las Tres Culturas y abrieron fuego contra miles de manifestantes que se reunían a un mitin. Aún así, muchas partes de esa historia permanecen ocultas, como la participación de la Agencia Central de Inteligencia de EU (CIA).

Según documentos divulgados por el National Security Archive, un centro de investigación independiente en Washington, la historia interna de la CIA describió la matanza de Tlatelolco como un “concurso de tiro” (“a shooting contest”) entre “estudiantes en protesta y el Ejército Mexicano”, uno que los “estudiantes perdieron”.

Entre los cientos de detenidos esa tarde estaba un individuo con el nombre clave LIEMBRACE-4, un agente de la estación de la Agencia en México cuya misión era reportar sobre la marcha. Detalles como este, relacionados con el 2 de octubre en Tlatelolco, siguen censurados por la CIA y el gobierno de Estados Unidos; información que podría esclarecer su papel, grado de participación y motivos.

En la víspera del 58 aniversario de la masacre, el National Security Archive pidió a la Agencia que publique sin censura la historia de su estación en Ciudad de México. Los investigadores Claire Dorfman y Arturo Jiménez-Bacardí, tras analizar los documentos disponibles, concluyen que “en el mejor de los casos, la Agencia tuvo un papel activo en la polarización de la política estudiantil de la época” y que “en el peor de los casos, dada su relación cercana con Fernando Gutiérrez Barrios, Miguel Nazar Haro y la Dirección Federal de Seguridad, la Agencia participó más directamente en orquestar la violencia”.

El movimiento estudiantil exigía libertades democráticas y el fin de medidas represivas; la liberación de presos políticos, la derogación del delito de disolución social, la desaparición del cuerpo de granaderos y el deslinde de responsabilidades por la violencia contra manifestantes

La CIA y la DFS: el contubernio que operó en la matanza

Fernando Gutiérrez Barrios y Nazar Haro, ambos al mando de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), son parte fundamental de esta historia.

Nazar Haro fue recomendado como activo de la CIA por Gutiérrez Barrios, entonces director de la DFS y principal enlace de confianza de la agencia estadounidense en México. Eran compadres y, juntos, crearon y operaron estructuras de espionaje, represión y persecución contra cualquier tipo de disidencia en el México de aquellos años.

Por petición de Gutiérrez Barrios, la CIA financió en 1965 la formación de Nazar Haro en la Academia Internacional de Policía. De regreso en México, Nazar Haro, identificado como LITEMPO-12 en los documentos, coordinó a unos veinte agentes dedicados a vigilar y atacar objetivos subversivos. Se reunía a diario con Jeremy Benadum, el agente principal de la operación LITEMPO.

El objetivo de esta operación era establecer y mantener relaciones estratégicas con altos funcionarios del gobierno mexicano. Al menos tres presidentes participaron: Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría.

Entre 1966 y 1969, Nazar Haro y Gutiérrez Barrios, es decir, la CIA junto con la DFS, generaron “cerca de una quinta parte de la inteligencia de la Estación de la CIA en Ciudad de México”. Seguían de cerca al Partido Comunista en México, a grupos trotskistas, a organizaciones culturales del bloque soviético, a exiliados cubanos e incluso a “estudiantes estadounidenses radicales que viajaban a Cuba”.

Nazar Haro ascendió hasta convertirse en director de la DFS en 1978. Años más tarde, fue acusado en Estados Unidos, junto con doce personas, por integrar una gran red de robo de vehículos de lujo entre ambos países. En 2004 fue arrestado por la desaparición forzada del líder estudiantil Jesús Piedra Ibarra, ocurrida en 1975, aunque posteriormente fue absuelto. Los relatos que describen su implicación en operaciones clandestinas contra grupos estudiantiles antes de Tlatelolco permanecen censurados.


MURO: La ultraderecha y el extremismo

Los documentos revelan la estrecha relación entre la CIA y una organización de porros estudiantiles de ultraderecha llamada MURO (Movimiento Universitario de Renovadora Orientación). Desde 1963, la CIA destinó seis mil dólares anuales, equivalentes a unos 65 mil actuales, a este grupo, conocido por hostigar a organizaciones y colectivos identificados con la izquierda o cualquier disidencia política.

Según los archivos, el grupo contaba con “200 tropas de choque que han llevado a cabo una campaña vigorosa contra el comunismo y los grupos pro Castro en la Universidad Nacional (UNAM), así como en las Universidades de Puebla y Guadalajara”. En 1965, la CIA informó con satisfacción que “MURO se atribuye gran parte del mérito por el derrocamiento reciente de rectores comunistas en las Universidades de Monterrey, Puebla, Guadalajara y Morelia”.

El apoyo continuó hasta los años setenta: en 1968, la CIA y el gobierno mexicano coordinaron esfuerzos mediante LITEMPO-4, nombre clave de Gutiérrez Barrios, a quien “la Estación pagó $4,000.00 para organizar y movilizar a tantos estudiantes como fuera posible para una manifestación planeada por MURO frente a la Embajada Soviética”.

Los documentos también mencionan al Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IISE), dirigido entonces por Agustín Navarro Vázquez, identificado como LIHUFF-2, que servía de fachada a la CIA para publicar artículos anticomunistas, libros y panfletos de MURO. Según los documentos, Navarro Vázquez impresionó a los agentes al entregar los nombres de tres mil comunistas mexicanos.

Otro agente importante de esta operación era Alfonso R. Wichtrich (LIHUFF-1), un empresario estadounidense que acabaría encabezando la Cámara de Comercio Estadounidense en México.

El C-047 y el Batallón Olimpia: unidades al servicio de la CIA

Entre los documentos publicados por el National Security Archive destacan dos piezas: el Batallón Olimpia y la unidad C-057 de la Dirección Federal de Seguridad, la policía secreta entonces dirigida por Fernando Gutiérrez Barrios y dedicada a vigilar objetivos políticos y organizaciones consideradas subversivas.

Fernando Gutiérrez Barrios, quien en ese momento era director de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), fue identificado por la CIA como LITEMPO-4 y lideró la estructura de seguridad de la que dependía directamente el grupo C-047. Foto: Víctor Mendiola, Cuartoscuro.

El equipo de Nazar Haro, que colaboraba con la CIA, era conocido como C-047. Esta unidad de la DFS se creó tras el ataque de una banda guerrillera del Ejército Popular Revolucionario Mexicano (EPRM) contra la guarnición del Ejército Mexicano en Ciudad Madera, Chihuahua, en 1965. El grupo de élite respondía directamente al director de la DFS, Gutiérrez Barrios, saltándose la cadena de mando institucional.

Los archivos mexicanos sobre el C-047 siguen clasificados. Se conoce poco de sus operaciones y de su cooperación con la CIA, más allá de investigaciones y entrevistas realizadas por historiadores como Camilo Vicente Ovalle y Sergio Aguayo. La historia de la estación ofrece nueva información sobre la relación temprana de Nazar Haro con la Agencia y las operaciones de C-047, llenando vacíos importantes en la historia de esa unidad de contrainteligencia, creada por el Estado mexicano con apoyo estadounidense.

En su libro El tigre de Nazar, el periodista Gustavo Castillo García cuenta que, en 1965, tras regresar de la Escuela Internacional de Policía, Nazar Haro creó el C-047, la principal unidad encargada de analizar, investigar e integrar los informes más delicados, los cuales solo conocían el director del organismo, el secretario de Gobernación y el Presidente de la República.

Desde esa posición, identificado como LITEMPO-12, Nazar Haro contaba con unos 20 agentes dedicados a objetivos subversivos y se reunía a diario con Jeremy Benadum, el agente principal de la operación LITEMPO. Entre 1966 y 1969, su equipo generó cerca del 20 por ciento de la inteligencia obtenida por la estación, al cubrir las actividades del Partido Comunista en México, exiliados cubanos, trotskistas y grupos culturales del Bloque Soviético, según el informe.

Miguel Nazar Haro recibió entrenamiento en Estados Unidos con el respaldo de la CIA y, al regresar a México, dirigió el C-047, una unidad secreta de la DFS enfocada en tareas de inteligencia y contrainsurgencia. Foto: SinEmbargoMX.

Por otra parte, los documentos de la CIA destacan la participación del Batallón Olimpia, descrito como “un grupo paramilitar” que tuvo un papel central en sofocar la violencia en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.

Verdad histórica que permanece oculta

Sin embargo, todos los detalles sobre la participación de Nazar Haro en operaciones clandestinas contra grupos estudiantiles mexicanos en el periodo previo a la noche de Tlatelolco siguen censurados en la versión oficial difundida hasta hoy. Cabe recordar que nunca fue condenado a pesar de su acusación formal en Estados Unidos por su participación en una banda de robo de autos y luego arrestado por la desaparición forzada del líder estudiantil Jesús Piedra Ibarra en 1975.

En este aniversario de la masacre de Tlatelolco, el National Security Archive, que por décadas ha trabajado en la desclasificación de documentos oficiales estadounidenses, ha pedido a la CIA publicar una versión sin censura de su historial de actividades en México.


El 2 de octubre no se olvida.

Historia Previa

Una estudiante transgénero del Cecyte La Manga fue agredida por sus compañeras; Fiscalía investiga el caso

Últimas noticias

Ir HaciaArriba