Nogales, Son. La cancelación masiva de citas a través de la aplicación CBP One tomó por sorpresa a decenas de migrantes en Nogales, Sonora, quienes aguardaban su turno para solicitar asilo en Estados Unidos. La decisión fue notificada justo después de que Donald Trump asumiera su segundo mandato como presidente de la Unión Americana.
Con rostros de incertidumbre y frustración, un grupo de migrantes, principalmente provenientes de Venezuela y Colombia, se encontraba en las inmediaciones de la garita Dennis DeConcini cuando recibieron la noticia de la suspensión de sus citas. Algunos habían esperado semanas e incluso meses con la esperanza de cruzar legalmente, pero los correos electrónicos y notificaciones de la plataforma confirmaron el cierre de la ventana de oportunidad: las citas existentes fueron anuladas y el sistema dejó de funcionar para programar nuevas solicitudes.
Entre los afectados se encuentra Israel, un migrante venezolano que llegó a Nogales con su familia tras un largo y complicado trayecto desde Sudamérica. Después de semanas de espera en un albergue fronterizo, llegó el día que marcaría su cita, pero al intentar acceder a la aplicación, descubrió que su cuenta había sido cancelada sin explicación. “Traemos todo listo, nuestras maletas, nuestros documentos… y ahora nos dicen que no hay forma de avanzar”, expresó visiblemente consternado.
La frustración no solo es por la cancelación, sino por el añadido de una nueva exigencia que sorprendió a los usuarios de la aplicación: ingresar una fecha de autodeportación como requisito. Para muchos, esto representa el cierre de una puerta que habían visto como su única esperanza de ingresar de manera legal y segura al país vecino.
A unos metros de cruzar la frontera, las opciones para los migrantes se reducen drásticamente. “No sabemos qué vamos a hacer ahora”, comentó una madre colombiana mientras abrazaba a su hija.
Historias como la de Israel se repiten entre los cientos de migrantes que ahora enfrentan un panorama incierto, marcado por la falta de claridad sobre el futuro de las políticas migratorias bajo la nueva administración estadunidense.
La garita Dennis DeConcini, que había sido un punto de esperanza para quienes buscan refugio, se convirtió en un lugar de desaliento. En las próximas semanas, organizaciones humanitarias locales de Nogales y activistas esperan que las autoridades de ambos países ofrezcan soluciones ante esta problemática que deja a cientos en una situación de vulnerabilidad extrema, y que señalan ira en crecimiento.
La Jornada



