Científicos demuestran que las moái «caminaban»

4 de noviembre de 2025

Con información de National Geographic


Durante siglos, las colosales estatuas de piedra conocidas como moái han sido uno de los mayores enigmas arqueológicos del planeta. Una combinación de arqueología, física y tecnología confirma que los gigantes de piedra de la Isla de Pascua (en Chile) se desplazaban en vertical.

¿Cómo una civilización aislada, sin ruedas, sin animales de tiro ni grúas, logró mover esculturas de hasta 80 toneladas a lo largo de varios kilómetros de terreno accidentado en la remota Isla de Pascua (Rapa Nui)? Ahora, un equipo multidisciplinario de científicos ha resuelto este misterio. Las moái ‘caminaron’ y los investigadores lo han demostrado.

Una pregunta sin responder

Entre los siglos XIII y XVI, los habitantes polinesios de Rapa Nui tallaron cerca de 1.000 moái en toba volcánica extraída del volcán Rano Raraku. Aunque parecen cabezas, muchas de estas estatuas tienen cuerpo completo, enterrado por siglos de sedimentos. Estas espectaculares estatuas son representaciones de ancestros divinizados y se colocaban sobre plataformas ceremoniales llamadas ahu, mirando hacia las aldeas con objeto de protegerlas espiritualmente. Pero el verdadero misterio siempre ha sido de qué manera trasladaron estas espectaculares tallas desde la cantera hasta esos altares, algunos ubicados a más de 10 km. Tras siglos de enigma, ahora sabemos la respuesta.

La teoría de que “caminaban” no era un mito

Las leyendas orales de los Rapa Nui hablaban de estatuas que “caminaban solas”, guiadas por el maná (poder espiritual) de los ancestros, algo que, durante mucho tiempo se consideró pura mitología. Sin embargo, el nuevo estudio ha demostrado que los antiguos isleños no estaban exagerando. El equipo liderado por los arqueólogos Carl Lipo (de la Universidad de Binghamton) y Terry Hunt (de la Universidad de Arizona) utilizó modelado 3D, análisis físico y experimentación en el terreno para probar la llamada “hipótesis del moái caminante”.

Tras escanear digitalmente más de 900 moái, los expertos descubrieron características clave en su diseño: una base en forma de D (semicircular), una inclinación hacia adelante de entre 5° y 15°, y un centro de gravedad bajo. Estas particularidades no eran casuales: estaban pensadas para permitir un movimiento oscilante hacia los lados.

Para probar la hipótesis, los investigadores construyeron una réplica de moái de 4,35 toneladas con las mismas proporciones y demostraron que con solo 18 personas y usando tres cuerdas, era posible hacerla “caminar” 100 metros en apenas 40 minutos. El método consistía en tirar alternativamente desde ambos lados, haciendo que la estatua se balanceara y avanzara en zigzag, como si estuviera dando pasos y, según los científicos, es un método energéticamente eficiente y relativamente rápido.

Así, lejos de presentarse como una civilización irracional o decadente, los habitantes de Rapa Nui han demostrado ser inteligentes y tener un profundo conocimiento de la física, del equilibrio y de los materiales sin necesidad de herramientas sofisticadas.

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