La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que el Gobierno de México trabaja en un segundo acuerdo estratégico con el sector gasolinero, ahora enfocado en reducir el precio del diésel. Esta medida se suma a la política de subsidios y estímulos fiscales que ha permitido mantener la gasolina Magna estable en un promedio de 23.99 pesos por litro.
La mandataria explicó que, debido al conflicto en Medio Oriente y el bloqueo del Estrecho de Ormuz, el diésel llegó a cotizarse hasta en 30 pesos, lo que representa un riesgo crítico para la inflación, ya que este combustible mueve el transporte de carga y la distribución de alimentos. Gracias a la autosuficiencia alcanzada con la refinería de Dos Bocas, la rehabilitación del sistema nacional de refinación y la operación de Deer Park, el gobierno busca ahora que el costo de este energético disminuya aún más para evitar que el costo de vida se dispare.
La estrategia gubernamental se basa en un esquema de colaboración con los empresarios del sector, actualmente, cerca del 85% de las estaciones de servicio en el país respetan el acuerdo voluntario de mantener márgenes de ganancia razonables. Sin embargo, la presidenta advirtió que la libertad de participación no es una licencia para el abuso.
“Quien se pase de vivo, habrá operativos”, señaló, confirmando que la Profeco mantendrá una supervisión para evitar incrementos injustificados.
Durante su conferencia, Sheinbaum resaltó que la inversión en infraestructura nacional ha sido el escudo principal para no depender de importaciones en tiempos de guerra internacional.
Mientras se concreta el monto exacto de reducción para el diésel, el gobierno federal ya prepara un nuevo programa para fortalecer la soberanía en gas natural, un recurso del cual México aún importa el 75%.



