La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que esta misma tarde enviará al Congreso de la Unión la iniciativa de reforma electoral, tras realizar una revisión final al documento.
La mandataria detalló que la propuesta tiene como ejes centrales la reducción de costos en el sistema político y la transformación de selección de legisladores plurinominales. Sobre este último punto, enfatizó que se busca que las listas de representación proporcional dejen de ser decididas por las cúpulas partidistas y se sometan al voto popular.
Ante los cuestionamientos del Partido del Trabajo (PT) y otros sectores que acusan un posible regreso al «partido de Estado», la titular del Ejecutivo rechazó tajantemente dichos argumentos, señalando que la reforma busca precisamente lo contrario: devolver el poder al pueblo y no a las dirigencias de los partidos.
Sheinbaum cuestionó a quienes defienden el modelo actual, preguntando por qué se preferiría que una élite política defina los cargos en lugar de la ciudadanía. Asimismo, adelantó que la aprobación de esta reforma será clave para determinar si las fechas de la elección judicial y la revocación de mandato se ajustan hacia el año 2028.
La presidenta reiteró que su gobierno jamás transitará hacia un modelo autoritario, recordando que su movimiento luchó históricamente contra el partido de Estado y que la esencia de su propuesta es profundizar la representación proporcional mediante la validación en las urnas.
Partido Estado
En el marco del debate por la reforma electoral, el concepto de «partido de Estado» ha resurgido como el principal argumento de quienes se oponen a la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum. Históricamente, este modelo se define por la fusión de las estructuras de un partido con las del gobierno, eliminando la competencia real y la alternancia. El ejemplo máximo en México fue el PRI, que durante siete décadas (1929-2000) ejerció una hegemonía absoluta sobre el Ejecutivo, el Congreso y los estados, borrando la frontera entre las instituciones públicas y los intereses partidistas.



