La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo acusó que agencias y actores del gobierno de Estados Unidos emplean estrategias de injerencia para debilitar a administraciones soberanas, buscar divisiones internas e incidir en los procesos electorales, señalando además que la conducción de la relación bilateral ha representado el reto más complejo durante sus casi dos años de gestión.
Durante «La Mañanera del Pueblo», la mandataria fue cuestionada sobre las recientes declaraciones del director de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Terry Cole, quien calificó al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, como un «socio de confianza» para la administración estadounidense. Sheinbaum descartó que dicho posicionamiento constituya un respaldo con miras a la sucesión presidencial de 2030, enmarcándolo como una táctica recurrente de injerencia geopolítica.
«Ellos buscan de una u otra manera debilitar a los gobiernos, éste es uno de sus objetivos, y particularmente gobiernos independientes que defendemos la soberanía, dividirnos internamente. Es una de sus estrategias, no de ahora, de siempre: generar divisiones al interior del gabinete de seguridad, del gabinete federal. Son tácticas que usan ellos de injerencia», aseveró.
La jefa del Ejecutivo afirmó que estas estrategias fracasan al chocar contra la cohesión del gabinete de seguridad nacional, integrado por los titulares de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en coordinación con la Fiscalía General de la República.
Sostuvo que los resultados operativos de la administración, entre los que destacó la disminución del 51 % en el promedio diario de homicidios dolosos a nivel nacional, no serían factibles sin un trabajo conjunto entre las corporaciones mexicanas. Asimismo, contextualizó la narrativa proveniente de Washington dentro del proceso electoral estadounidense programado para el próximo mes de noviembre, instando a las autoridades del país vecino a enfocar su atención en la política interna.
Al hacer un balance sobre el vínculo con el gobierno estadounidense, la presidenta reconoció que la relación diplomática ha transitado por momentos de fricción, señalando episodios vinculados a la imposición de aranceles o los señalamientos del Departamento de Justicia contra funcionarios públicos mexicanos.
No obstante, la mandataria reafirmó que México mantendrá una postura de cooperación con las autoridades estadounidenses siempre que se respete el principio de soberanía y no intervención en los asuntos internos del país.



