Antes de formar parte de la historia musical de Sonora, Jorge Noé Zupo Duarte fue un niño que aprendió a tocar en ensayos familiares. Décadas después, se convertiría en integrante fundador de la Banda Sinfónica del Estado de Sonora.
Hijo de campesinos del pueblo de Álamo, aprendió desde pequeño a tocar instrumentos en la pequeña orquesta que dirigía su padre, donde descubrió su vocación por la trompeta y su deseo de superación.
“Yo estudié hasta tercer año en mi pueblo de Álamo y ya me dijo mi papá, te voy a mandar a Ures. Y en Ures había una escuela secundaria que se llamaba José La Fontainé, la que está por la orilla de la iglesia, por allí está”, contó.
Con el paso de los años, su talento lo llevó a integrarse a estudiantinas, orquestas y agrupaciones en distintos municipios de Sonora, consolidando una trayectoria marcada por la disciplina y el aprendizaje empírico.
En la década de 1980 participó en la conformación de la Banda Sinfónica del Estado, por invitación del entonces gobernador de Sonora, Samuel Ocaña García, aportando su experiencia y conocimiento musical, además de contribuir a la formación de nuevas generaciones de instrumentistas.
“Estuve dos años en la banda, pero mi intención fue esta. Yo antes yo había hecho con mis hijos aquí una, un grupito de músicos que se llamaba La Novedad del Siglo”, dijo.
A la mayoría de sus nueve hijos les transmitió el amor por la música y les enseñó a interpretar diversos instrumentos. Durante décadas tocó en fiestas, teatros y plazas, además de formar agrupaciones familiares y enseñar a nuevas generaciones, manteniendo viva la tradición musical.
Finalmente, a sus 95 años, Jorge Zupoa Duarte sostiene que la música fue su sustento y vocación, pero también una herramienta para formar comunidad, transmitir valores y fortalecer la identidad cultural sonorense, legado que continúa en su familia y en quienes aprendieron de él.



