Tras el fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, se detectó una intensa estrategia de desinformación en plataformas digitales que investigadores atribuyen a una campaña coordinada de propaganda criminal.
Aunque se confirmaron disturbios reales en diversos puntos del país, la agencia Reuters identificó la difusión masiva de contenidos falsos, tales como supuestos ataques aéreos e incendios de edificios públicos en zonas turísticas. Estos materiales, compartidos miles de veces, fueron diseñados para distorsionar la realidad y proyectar un clima de caos superior al ocurrido, con el fin de sugerir una supuesta falta de control por parte del Estado mexicano.
Especialistas de instituciones como la Universidad de Pensilvania y la Northeastern University London coinciden en que el crimen organizado ha evolucionado su táctica de propaganda, pasando de videos reciclados a contenidos más sofisticados potenciados por inteligencia artificial.
Esta evolución permite a los grupos delictivos magnificar su capacidad de intimidación y modificar la narrativa pública, desviando la atención del éxito del operativo militar hacia una percepción de desorden generalizado. A este fenómeno se suma la figura de los «narcoinfluencers», quienes utilizan sus audiencias para glorificar actividades ilícitas y facilitar la propagación de estas versiones distorsionadas.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó la identificación de diversas cuentas responsables de estas publicaciones, detallando que se investigará el vínculo directo de algunas de ellas con estructuras criminales. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió sobre la proliferación de noticias falsas y aseguró que el gobierno mantiene una estrategia activa de desmentido.



