A través de un mensaje en su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense, Donald Trump, informó posponer los ataques contra infraestructura energética iraní durante cinco días.
La decisión responde a una serie de conversaciones que calificó como «muy positivas y productivas» mantenidas con el gobierno de Teherán durante los últimos dos días, con el objetivo de alcanzar una resolución total a las hostilidades de la región.
La pausa instruida directamente al Departamento de Guerra, tendrá una vigencia inicial de cinco días y estará sujeta al éxito de las reuniones diplomáticas que continuarán a lo largo de la semana. Esta decisión ocurre tras un periodo de máxima tensión en el que Irán amenazó con cerrar de manera definitiva el Estrecho de Ormuz, punto por donde transita el 20% del petróleo mundial, en respuesta a un ultimátum previo de la Casa Blanca.
El presidente iraní Masoud Pezeshkian sostuvo que la presión externa solo ha reforzado la unidad de su nación, a pesar de las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien afirma que las fuerzas de la república islámica se encuentran «completamente debilitadas».
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que su país está «aplastando al enemigo» tras interceptar la gran mayoría de los más de 400 misiles balísticos lanzados desde territorio iraní. Sin embargo, líderes libaneses han calificado estas acciones como el preludio de una invasión terrestre inminente, lo que mantiene la alerta máxima en los países vecinos.



