El papa León XIV presentó el primer gran documento doctrinal de su pontificado, una encíclica titulada Magnifica Humanitas («Magnífica Humanidad»), en la cual lanzó una enérgica advertencia sobre la necesidad de «desarmar» la inteligencia artificial (IA). Aunque históricamente estos documentos consisten en cartas dirigidas a los obispos católicos, la publicación de este lunes se consolidó como un mensaje de alcance global ante los desafíos de la era tecnológica.
Durante la presentación en el Vaticano, un acto inusual al ser encabezado por el propio pontífice, León XIV estuvo acompañado por especialistas en la materia, entre ellos Christopher Olah, cofundador de la firma estadounidense Anthropic. Olah admitió que las empresas del sector operan bajo incentivos y limitaciones que a veces chocan con el deber ético, y coincidió con el Papa en que la gestión de la IA no debe limitarse a los informáticos.
«Las interrogantes que plantea la IA trascienden el ámbito de la comunidad de investigación en inteligencia artificial, no solo por sus implicaciones, sino también por su propia naturaleza«, puntualizó.
Un componente central de la carta es el paralelismo entre la tragedia de la esclavitud tradicional y lo que denominó las «nuevas esclavitudes digitales». León XIV aprovechó el documento para ofrecer una de las disculpas más firmes de la Santa Sede por la complicidad histórica de la Iglesia Católica en el comercio de esclavos, expresando un profundo dolor por el sufrimiento y la humillación infligidos, y solicitando perdón sinceramente en nombre de la institución.
El Papa vinculó este pasado con el presente al advertir que la humanidad se encuentra en una encrucijada moral similar, donde se corre el riesgo de normalizar la explotación humana, tanto en los procesos de producción de la IA como en la ejecución de sus aplicaciones. Asimismo, recordó la tardanza con la que la sociedad y la Iglesia condenaron la esclavitud en su momento, comparándola con la inacción actual ante las amenazas del «colonialismo digital» y los abusos de las prácticas tecnológicas modernas.
El documento pontificio lanza un duro mensaje a las esferas del poder político y militar para frenar los peligros de esta tecnología. El Papa condenó la incorporación de la IA en los conflictos armados, señalando que delegar el control del armamento en sistemas autónomos impide considerar cualquier guerra como «justa» y acelera una carrera armamentística peligrosa.
«Ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable», sentenció.
De acuerdo con la encíclica, la IA no reduce la inhumanidad de las batallas, sino que rebaja el umbral para recurrir a la violencia, transforma la defensa en una predicción de amenazas y degrada a las víctimas convirtiéndolas en meros datos.
Hacia el cierre del documento, el papa León XIV dirigió un llamamiento especial a los creadores de tecnología, recordándoles que poseen una responsabilidad espiritual y ética particular, ya que cada decisión de diseño refleja una visión específica de la condición humana.
Con el objetivo de dar seguimiento a los lineamientos de Magnifica Humanitas, el Vaticano ha convocado a una comisión especial. No obstante, persisten dudas sobre la efectividad real de estas directrices frente a la velocidad del desarrollo tecnológico.


