El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, confirmó que su gobierno ha iniciado un proceso de diálogo directo con la administración de Donald Trump. El objetivo de estos acercamientos es encontrar soluciones bilaterales a la profunda crisis que atraviesa la isla, agravada por un bloqueo energético que ha impedido el arribo de buques de combustible durante los últimos tres meses.
Díaz-Canel explicó que las conversaciones buscan identificar problemas comunes y evaluar si existe voluntad mutua para concretar acciones que beneficien a ambos pueblos, bajo los principios de soberanía y respeto a los sistemas políticos de cada nación. Como gesto de esta nueva apertura, el mandatario anunció que expertos del FBI visitarán próximamente la isla para colaborar en la investigación de una reciente incursión armada en aguas territoriales, la cual dejó un saldo de cinco personas fallecidas.
“¿Cuáles son los propósitos? Determinar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan solución… y determinar si hay voluntad para concretar por ambas partes acciones en beneficio de nuestros pueblos”, expresó el mandatario cubano durante la conferencia de prensa.
Sobre el incidente que involucra a la agencia estadounidense, Díaz-Canel calificó el hecho como una «infiltración armada con fines terroristas organizada desde EE. UU.», pero destacó la importancia de trabajar de forma conjunta para esclarecer los hechos.
En cuanto a la situación interna, el presidente reconoció la gravedad de la crisis energética por el agotamiento del diésel. Detalló que Cuba está sobreviviendo mediante un esquema de emergencia: durante el día se utiliza crudo nacional y fuentes de energía renovable (que aportan entre el 49 y el 51% de la demanda), mientras que por la noche el suministro depende exclusivamente de las termoeléctricas y el uso de gas.



