¿Es barata la gasolina en México? Análisis del costo real tras los subsidios

6 de julio de 2026

Hermosillo, Sonora. El argumento de que México cuenta con los precios de combustibles más bajos de América Latina carece de fundamento cuando se analiza la estructura fiscal de la región. Así lo señaló el Dr. Luis Huesca Reynoso, investigador del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), quien explicó que, si bien las políticas federales amortiguan el impacto de la inflación, esto se logra mediante un elevado costo fiscal y con un beneficio de carácter regresivo.

Comparativa regional: México en un nivel intermedio

De acuerdo con el especialista, México no lidera la lista de los países con combustibles más baratos en el continente. Su precio promedio de la gasolina regular —ubicado en torno a los $24$ pesos por litro (aproximadamente $1.35$ dólares)— se sitúa en un rango medio.

  • Precios más bajos: Países como Venezuela, Bolivia y Ecuador registran costos significativamente menores debido a políticas de subsidios directos y generalizados.
  • Precios más altos: Economías de libre mercado como Uruguay, Chile o Costa Rica, que carecen de mecanismos de amortiguación fiscal, registran precios que oscilan entre los $1.70$ y los $2.00$ dólares por litro.
País / RegiónPrecio Promedio (USD/Litro)Mecanismo de Control / Esquema Fiscal
Venezuela, Bolivia, EcuadorMenor a $0.80Subsidios directos y generalizados del Estado
México$1.35 (~$24 MXN)Estímulo fiscal indirecto (reducción del IEPS)
Uruguay, Chile, Costa Rica$1.70 a $2.00Libre mercado sin mecanismos de amortiguación

El costo de oportunidad del estímulo al IEPS

El mecanismo utilizado por el Gobierno de México para contener las alzas internacionales del petróleo consiste en reducir la recaudación real del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

El Dr. Huesca Reynoso advirtió que esta medida genera un importante costo de oportunidad para las finanzas públicas. Al recortar la captación de este impuesto indirecto, se reducen los recursos disponibles para áreas críticas como la salud, la educación y la infraestructura pública. El investigador apuntó que el gasto social del país se mantiene limitado en comparación con otras economías de la región que destinan hasta el 22% de su Producto Interno Bruto (PIB) a estos rubros.

Un beneficio fiscal de carácter regresivo

El análisis distributivo de los estímulos a los combustibles fósiles demuestra que se trata de un esquema regresivo, es decir, que beneficia en mayor medida a la población de mayores recursos:

  • Sectores de altos ingresos: Al poseer más vehículos y de mayor cilindrada, concentran la mayor parte del consumo de gasolina y, por ende, absorben la mayor proporción del estímulo fiscal.
  • Sectores de bajos ingresos: Más del $50\%$ de los hogares de menores ingresos en México no cuenta con vehículo propio. Para este sector, el beneficio del estímulo es indirecto y se limita a mitigar el alza en las tarifas del transporte colectivo y los precios de los alimentos básicos.

El especialista concluyó que el reto de la política fiscal radica en transitar hacia esquemas de impuestos ambientales más eficientes, acompañados de transferencias o compensaciones focalizadas que protejan a los sectores más vulnerables sin comprometer la recaudación general del Estado.

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