Se dieron a conocer documentos del Departamento de Justicia que revelan que el FBI procesó, hasta agosto de 2025, múltiples denuncias ciudadanas que vinculan a Donald Trump con la red de Jeffrey Epstein. Los informes detallan acusaciones de extrema gravedad ocurridas entre las décadas de 1980 y 2000, que incluyen presuntas agresiones sexuales a menores en Mar-a-Lago, eventos de subasta de niñas denominados «calendar girls» y la supuesta participación en fiestas organizadas por Epstein junto a otras figuras públicas.
Sin embargo, los expedientes del FBI también muestran las dificultades técnicas para validar estos testimonios. Tras realizar investigaciones preliminares, el personal de la agencia anotó que, en diversos casos, no fue posible localizar a los informantes o se detectaron inconsistencias en sus relatos. La agencia calificó a algunos denunciantes como “no creíbles” tras identificar antecedentes penales o historiales de evaluaciones psiquiátricas, lo que impidió que las quejas se convirtieran en pruebas probatorias contundentes.
Por su parte, el presidente Trump ha negado sistemáticamente cualquier conducta irregular, sosteniendo que estos señalamientos son una fabricación de sus adversarios políticos para afectar su trayectoria. Los documentos subrayan que, aunque el FBI registró minuciosamente cada queja siguiendo el protocolo de seguridad, la falta de contacto posterior con las víctimas y la imprecisión de los datos proporcionados limitaron el alcance de las indagatorias.
“El personal del FBI anotó que no pudo localizar a los informantes, que la información proporcionada no era probatoria o que algunos denunciantes fueron considerados ‘no creíbles’ tras detectar antecedentes de evaluaciones psiquiátricas o inconsistencias en sus relatos”.



