Fernanda Torres combate los prejuicios de género en la ciencia

3 de marzo de 2026

Fernanda Torres, física y divulgadora mexicana está rompiendo barreras generacionales y de género a través de la educación y las redes sociales.

La fascinación de Fernanda por la ciencia nació de la insatisfacción ante las respuestas simplistas. Mientras su entorno respondía con un «porque sí» a sus dudas sobre la naturaleza, ella encontró en la figura de Sergio de Régules la chispa que necesitaba: la confirmación de que los físicos dedican su vida a descifrar los misterios del Universo.

A los 9 años, Fernanda ya había decidido su camino, enfrentando incluso la confusión de su propia familia, quienes inicialmente asimilaban la «Física» con la educación física o el deporte.

Actualmente, Fernanda no solo se especializa en la complejidad del agua a nivel de posgrado, sino que ha construido una comunidad digital masiva, con más de 192 mil seguidores en TikTok y 102 mil en Instagram. Su enfoque, «lo que sabemos que no sabemos», busca humanizar el conocimiento y demostrar que la ciencia puede ser un espacio de sano entretenimiento y utilidad pública.

El reto de la brecha de género en la academia

A pesar de su éxito, el camino de Fernanda refleja los obstáculos sistemáticos que aún persisten para las mujeres en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). Durante su formación en la Facultad de Ciencias de la UNAM, se enfrentó a prejuicios de género explícitos, como profesores que rechazaban a mujeres en sus aulas bajo el argumento de ser «distracciones».

Aunque se percibe un avance, los datos de la UNAM para el ciclo 2023-2024 indican que apenas el 21% de los ingresos a la carrera de Física corresponden a mujeres. Además, Fernanda identifica un sesgo en el consumo de contenido científico en redes, donde el 75% de su audiencia es masculina y donde, frecuentemente, su apariencia física recibe más comentarios que su rigor académico.

Visibilizar para inspirar

Para Fernanda Torres, la clave para equilibrar la balanza está en la representación desde la educación básica.

Su propuesta es clara: la historia de la ciencia no debe ser un monólogo de figuras como Newton o Einstein, sino un diálogo que incluya a Marie Curie, a las matemáticas de las misiones Apolo y, especialmente, a las científicas mexicanas contemporáneas.

Su labor nos recuerda que la divulgación no busca necesariamente crear «ejércitos de científicos», sino garantizar que ninguna niña vuelva a recibir un «porque sí» como respuesta, y que el conocimiento sea, finalmente, un patrimonio accesible para todas.

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