En respuesta de las tensiones en el mediterráneo, la coalición europea liderada por Francia, Reino Unido y Grecia ha iniciado un despliegue masivo de elementos militares en puntos estratégicos para contener las agresiones.
El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció un incremento en sus ojivas nucleares y advirtió que no dudaría en emplear su capacidad atómica frente a una agresión directa.
Este endurecimiento de la postura se complementa con acciones operativas inmediatas:
Francia: Ha movilizado cazas Rafale para blindar el espacio aéreo de sus bases en los E.A.U. y ha ofrecido a Chipre fragatas y sistemas avanzados de defensa antimisiles y antidrones. El canciller Jean-Noël Barrot reafirmó que París está «listo para defender a sus socios» ante cualquier solicitud.
Reino Unido: El primer ministro Keir Starmer ordenó el envío de helicópteros con tecnología antidrones a sus bases en Chipre y el despliegue del destructor de defensa aérea HMS Dragon, una de las piezas más sofisticadas de la Marina Real.
Grecia: Ante la proximidad geográfica de la isla de Chipre con su territorio, Atenas envió cuatro aviones F-16 y dos fragatas equipadas con el sistema de interferencia Centauro, diseñado específicamente para neutralizar ataques con drones.
La respuesta entre los países ibéricos ha mostrado visiones opuestas, Portugal ha autorizado a Estados Unidos el uso de la base aérea de Lajes para facilitar sus operaciones, una postura que contrasta con el veto absoluto impuesto por España, que ha decidido no permitir el uso de su territorio para este operativo militar.



