Peso argentino es la divisa más devaluada entre mercados emergentes

14 de julio de 2026

El peso argentino ha acentuado su tendencia a la baja en las últimas semanas debido a una combinación de mayor aversión al riesgo global y a un relajamiento en las medidas de contención cambiaria por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La moneda local registró una devaluación cercana al 6% durante las últimas ocho semanas, posicionándose como el retroceso más marcado entre los mercados emergentes en dicho lapso. Con este movimiento, el peso borró una parte considerable del fortalecimiento acumulado en los primeros meses del año y se situó en niveles cercanos a su mínimo en cinco meses, marcando el ajuste más significativo desde la corrección previa a los comicios legislativos de octubre pasado.

El debilitamiento reciente responde a un cambio en el enfoque de la política monetaria. Aunque el peso opera bajo un esquema de flotación administrada dentro de una banda cambiaria que se ajusta diariamente, la autoridad monetaria ha priorizado el control de la cantidad de dinero en circulación sobre los rendimientos financieros. Actualmente, las tasas de recompra a un día de referencia para los inversores se ubican en torno al 20% anual, quedando por debajo de las expectativas de inflación del mercado, proyectadas en un 23% para los próximos 12 meses. Asimismo, el BCRA disminuyó sustancialmente su nivel de intervención en el mercado de futuros del dólar, una herramienta habitualmente empleada para contener la volatilidad de la divisa nominal.

Por otra parte, la presión sobre el tipo de cambio coincide con la etapa final de la cosecha agrícola, período estacional donde históricamente disminuye el flujo de divisas del sector exportador hacia la segunda mitad del año. Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), las ventas diarias del sector promediaron 142 millones de dólares en el trimestre, un 11% por debajo del ritmo registrado el año anterior. Los analistas señalan que la devaluación real previa del peso ha incentivado la búsqueda de coberturas cambiarias y un menor dinamismo en las liquidaciones a las cotizaciones vigentes.

El comportamiento del mercado argentino se inscribe también en un endurecimiento de las condiciones financieras globales, caracterizado por un fortalecimiento del dólar y expectativas de flujos de capital más débiles hacia economías emergentes. En la región, la mayoría de los bancos centrales mantienen posturas restrictivas ante las presiones inflacionarias. En Brasil y Perú, por ejemplo, donde las tasas de interés superan la inflación, los economistas esperan que los responsables de la política monetaria aumenten los costos de financiamiento al menos una vez este año; los analistas proyectan la tasa brasileña en 13.5% para diciembre, mientras que las autoridades peruanas se declaran preparadas para elevar las tasas si los precios siguen acelerándose.

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