Durante la conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, el Gobierno de México presentó un análisis integral sobre el impacto de la «tecnoadicción» en la niñez y la adolescencia. Encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo, la presentación contó con la participación de especialistas en neurodesarrollo y prevención de adicciones, quienes alertaron sobre los riesgos cerebrales y de salud mental derivados del uso abusivo de teléfonos celulares y redes sociales en etapas formativas.
El titular de la SEP enfatizó que el desafío trasciende el ámbito escolar y responde a la forma en que los algoritmos digitales, diseñados bajo dinámicas de mercado, capturan la atención y modifican hábitos diarios.
«Esa tecnología entra también en una etapa decisiva de su desarrollo, por eso es fundamental que esta conversación avance acompañada de evidencia científica… Los algoritmos obedecen al mercado, así están diseñados y hay intereses que subastan en tiempo real nuestra atención; por eso prosperan las polémicas infladas, se premia el debate que divide y crece la intolerancia», sostuvo.
Durante la sesión, la maestra en Orientación Psicológica y especialista en prevención de adicciones, Tania Jiménez García, detalló que el uso problemático de pantallas estimula de forma excesiva el sistema de recompensa del cerebro mediante la liberación de dopamina. Esta sobreestimulación altera el funcionamiento natural del órgano, reduciendo los receptores de este neurotransmisor y provocando desmotivación hacia las actividades cotidianas.
Asimismo, se advirtió sobre afectaciones en la corteza prefrontal —región encargada del control de impulsos, la regulación emocional y la toma de decisiones— y la doctora Lucía Magis Weinberg, especialista en neurodesarrollo, señaló que la exposición excesiva a pantallas puede erosionar la atención, elevar los niveles de estrés y provocar el adelgazamiento de diversas zonas cerebrales en desarrollo.
A la par de estos daños neurobiológicos, las especialistas identificaron un conjunto de conductas clave que advierten sobre un uso problemático del celular. En primer lugar, se manifiesta una pérdida de control cuando el menor utiliza el dispositivo durante un tiempo significativamente mayor al planeado, acompañada por un deseo intenso y una creciente tolerancia que lo lleva a requerir progresivamente más horas frente a la pantalla. Además, surgen síntomas de abstinencia traducidos en irritabilidad, ansiedad o episodios de enojo al intentar restringir el aparato, lo que termina por provocar un deterioro social reflejado en desacuerdos familiares, bajo rendimiento académico y problemas de salud.
Para hacer frente a esta problemática, las especialistas expusieron directrices de manejo diferenciadas según la etapa de desarrollo de las infancias. En el grupo de 0 a 12 años, la recomendación principal consiste en retirar por completo el dispositivo utilizado con fines de entretenimiento y sustituirlo por dinámicas recreativas, lectura, convivencia familiar y actividades físicas, permitiendo así la reorganización cerebral. Por el contrario, en los jóvenes mayores de 13 años se desaconseja la restricción abrupta ante el riesgo de desencadenar episodios de crisis, por lo que la estrategia idónea exige una reducción gradual del tiempo de pantalla con el acompañamiento de atención terapéutica.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum descartó que la solución radique únicamente en la prohibición dentro de los planteles escolares —medida con la que coincide cerca del 70 por ciento de los padres de familia—, ya que al llegar al hogar los menores pueden quedar expuestos sin supervisión. La mandataria informó que el Ejecutivo consolidará una guía informativa para apoyar a los tutores en la toma de decisiones compartidas.
«Nosotros estamos consolidando esta información de tal manera que esté disponible para madres y padres de familia y que entre todas y todos tomemos una serie de decisiones para proteger a niñas, niños y adolescentes, para proteger esta etapa formativa de su vida, en donde el uso excesivo de redes y del teléfono celular puede tener implicaciones de por vida», expuso.



