Por Hugo Encinas
La Casa del Migrante que administra el padre Gilberto Lezama atiende actualmente a un grupo de 20 personas originarias de Venezuela, que luego de ser deportados de los Estados Unidos, se encuentran varados en la ciudad capital.
Al respecto, el religioso comenta que esas personas están en el Centro María Auxiliadora y otros en la Iglesia de la colonia San Luis, donde se les ofrece más seguridad, alimentación, entre otras atenciones.
Ellos, dijo, desean quedarse a trabajar en México ya no tanto regresar a los Estados Unidos, aunque algunos mantienen la inquietud de que parte de su familia se quedó en el país vecino, es decir fueron separados.
Señaló que parte de su ayuda es tratar de ver que alguien los pueda emplear en cualquier actividad, que les permita recibir un poco de recursos, puesto que están sin nada, con el problema de que no tienen ningún documento que se los permita y tiene los días restringidos de permanencia en México.
El padre Gilberto Lezama señala que hay familias completas, es decir, gente que traen niños, lo que hace más difícil la situación: “No sabemos si el problema aumente, ya que se sabe que continua la deportación masiva de venezolanos de los Estados Unidos, por nuestra frontera, por lo que hizo el llamado a las personas que deseen ayudar con donación de alimentos, no perecedero, además de ropa, productos de limpieza personal y aseo de instalaciones, lo cual pueden dejar en el albergue de la colonia San Luis”, agregó.
Sobre declaración del grupo de que una persona sufrió vejación, señala el padre que ellos de viva voz le aseguraron que sí corrió, aunque empiezan a surgir otras versiones de que, a un niño del grupo, lo lesionaron y mataron, lo cual es falso.
Son 20 migrantes venezolanos que está atendiendo Casa del Migrante, señala el padre Gilberto Lezama



