Sostiene Pereira, una novela del escritor italiano Antonio Tabucchi (1943-2012), retrata la vida del jefe de la sección cultural de un periódico llamado “el Lisboa” en 1938, durante el régimen dictatorial salazarista. Pereira es descrito como una persona poco interesada en los sucesos políticos — una particularidad extraña para el jefe de la sección cultural de un periódico — y como un triste solitario, manifiesto en las conversaciones sobre sus dudas éticas con el retrato de su difunta esposa.
En su intento de dar vida a la sección de cultura del periódico, emprende una búsqueda de un colaborador, con el objetivo de que realice necrológicas anticipadas de escritores relevantes para ser publicadas antes que cualquier otro medio de comunicación. Así que, en la búsqueda de ese prospecto, se encuentra con una tesis sobre la muerte de un joven filósofo llamado Monteiro Rossi, el cual parecería en primera instancia alguien idóneo para escribirlas.
Al entrevistar a Monteiro Rossi, decide contratarlo, aunque con cierta duda, ya que él mismo acepta que no ha escrito del todo su tesis sobre la muerte, que él más que ser un apologista de la muerte, celebra la vida. Este tipo de contradicciones, mostradas durante toda la novela — el periodista que no le gusta enterarse de política, el joven que escribió sobre la muerte, pero su verdadero interés es la vida —, son esenciales para comprender el oficio de ser periodista en un contexto de censura.
En su función como el redactor oficial de las necrológicas, se le comienza a solicitar a Monteiro Rossi una serie de trabajos de autores particulares, los cuales eran vinculados al catolicismo, nacionalistas portugueses o simplemente conservadores, a lo que él respondía enviando necrológicas antifascistas y de personajes comunistas.
Pereira al encontrarse cada vez con estos escritos que, en sus palabras, eran impublicables, comienza a tener un despertar sobre la situación política y una aceptación sobre la violencia dirigida hacia la libertad de expresión en el país. Posteriormente, al enterarse de que Monteiro Rossi y un familiar de él se encuentran reclutando jóvenes portugueses para combatir en la guerra civil española contra Franco, decide ayudar al prestarles dinero para hospedaje, lo que genera uno de los primeros actos de rebeldía en contra del régimen de Salazar por su parte.
El punto de quiebre en la novela es cuando Pereira conoce a un médico que le plantea una teoría llamada la confederación de las almas, donde cada persona no tiene una sola alma, sino muchas, donde las almas asumen un rol dominante al tener experiencias de impacto y se rotan dependiendo de la necesidad. Esto significó para Pereira, una aceptación de su despertar, y la negación de su frialdad política. También, significó dejar de lado sus creencias católicas, las cuales solamente reconocían la existencia de un alma y un dogmatismo inquebrantable. Esta confederación de almas, un posible guiño a Fernando Pessoa y sus heterónimos, autor al que Tabucchi tradujo al italiano y lo hizo acercarse a Portugal, marcó la escisión del Pereira apolítico hacia uno con causa.
La novela concluye con el asesinato de Monteiro Rossi y como consecuencia, con la publicación en la sección cultural del periódico, una denuncia en contra del homicidio cometido por el régimen, visto como una catarsis de esa pasividad con la que Pereira contó tantos años.
Esta novela histórica, me puso a pensar sobre el rol de los medios en la vida pública, y específicamente sobre las nuevas caras e ideas que traen consigo los cambios generacionales en una industria que juega un papel fundamental en el poder político. Así como Monteiro Rossi, el joven filósofo, fue el transformador ideológico de Pereira, abanderemos a aquellos periodistas, escritores, actores y todo agente cultural que aboca por un progresismo, para que funcionen como un catalizador de cambio.
La influencia de los medios de comunicación en la ideología política conlleva una gran responsabilidad para informar. Ejemplos como Trump en Estados Unidos, Meloni en Italia y la coalición de gobierno con la derecha extrema en Suecia se nutren de propuestas provocadoras que llegan a las portadas de los grandes medios de comunicación por su grado de escandalosidad, sin considerar el impacto social posterior.
La idea de la transformación de los medios subyace en la relación ideológica que tiene con sus audiencias. Audiencias comprometidas con la verdad, con la calidad informativa, y a su vez, con un periodismo responsable, con una visión de desarrollo político y no comercial, auguran sociedades libres.
Radio Sonora ha sido parte de esta transformación. Se percibe un medio de comunicación con un objetivo educativo, comprometido con sus audiencias, y lo más importante, sin una intención de comercializar la información, porque comercializar la información, al final es hacerlo con las personas que la consumen.
Estoy seguro que si Pereira fuera un personaje real, fuera colaborador en el área cultural de Radio Sonora. ¡Felices 40 años a Radio Sonora!


