La difícil vida de las mujeres indígenas en Sonora

Entre el mar, la arena y el viento, Adilene Astorga creció en un paisaje de ensueño en Punta Chueca, Sonora. Sin embargo, en la comunidad seri también enfrentó limitaciones económicas, pobreza e incertidumbre sobre su futuro laboral.
Desde pequeña, nunca tuvo lujos y normalizó la marginación en su día a día, pues, como mujer indígena, recordó, siempre le ha costado el doble salir adelante.
No obstante, gracias al esfuerzo de sus padres, logró estudiar la licenciatura en Administración Pública en la Universidad de Sonora, donde actualmente cursa la carrera de Derecho en la misma institución, y es empleada del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).
Adilene explicó que, para sobrevivir, las mujeres seris elaboran y venden artesanías como canastas, collares, platos y ropa tradicional, pero sus ganancias son insuficientes para vivir dignamente.
«Realmente es difícil para las mujeres obtener recursos, porque la venta no es segura ni un ingreso fijo. En general, la mayoría ha enfrentado este problema, que es histórico», señaló la promotora de derechos de las mujeres seris, de 35 años. 

Apoyo a mujeres indígenas

En el marco del Año Indígena 2025, Sheila Hernández Alcázar, secretaria de las Mujeres del Gobierno de Sonora, destacó que en 2024 casi mil mujeres indígenas de las etnias mayo, yaqui, pima, guarijío, seri y triqui recibieron asesorías legales, gestión social y atención psicológica.
«También brindamos servicios integrales —trabajo social, psicología y asesoría legal— en la Casa de la Mujer Indígena ‘Paloma Camilpa A.C.’, ubicada en San Ignacio Cohuirimpo, Navojoa.
Tenemos un registro de casi mil mujeres beneficiadas con estos servicios», detalló.

El papel de las mujeres indígenas

Tonatiuh Castro Silva, investigador de la diversidad cultural sonorense, explicó que las mujeres indígenas desempeñan un rol fundamental en los ámbitos ceremoniales, participando en rituales y fiestas religiosas tradicionalmente asociadas a los hombres.
«Este aspecto ceremonial es muy importante, pues se suele pensar que los varones dominan estas prácticas. Un ejemplo es la Danza del Venado, emblemática en Sonora, que es ejecutada por hombres», señaló el sociólogo. 

Esperanza de un futuro mejor

 Adilene Astorga mencionó que en Punta Chueca y Desemboque hay alrededor de 500 mujeres indígenas —niñas, jóvenes, adultas y ancianas— que luchan diariamente por un futuro mejor.
«Aunque las instituciones han apoyado con programas sociales y ayudas para artesanas, el avance no es el que nosotras esperábamos», expresó.
A pesar de los programas sociales y políticas públicas implementadas, la brecha histórica de desigualdad económica y la falta de oportunidades laborales persisten para las mujeres indígenas de Sonora.
Historia Previa

Firman convenio el IEE y el Colegio de Notarios para dar certeza jurídica en elecciones del 1 de junio

Siguiente Historia

Gobierno de Sonora reforzará el combate al incendio forestal en Bavispe

Últimas noticias

Ir HaciaArriba