El suicidio continúa como uno de los principales desafíos de salud pública en México. Detrás de cada estadística existen historias de crisis, dolor y familias que enfrentan pérdidas irreparables.
Los datos muestran además que el problema no se presenta de la misma manera en todo el país: mientras algunas entidades mantienen tasas muy por encima del promedio nacional, otras registran una incidencia considerablemente menor.
Un problema de salud pública con diferencias regionales
De acuerdo con los registros más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), México registra una tasa de 6.8 suicidios por cada 100 mil habitantes.
Las diferencias entre estados pueden estar relacionadas con factores sociales, económicos y culturales, además del acceso a servicios de atención a la salud mental.
Chihuahua y Yucatán registran las tasas más altas
Chihuahua encabeza la lista nacional, con aproximadamente 16.4 suicidios por cada 100 mil habitantes, más del doble del promedio del país.
Le sigue Yucatán, con una tasa de 16.2, mientras que Aguascalientes registra 14.3 casos por cada 100 mil habitantes. Campeche y Quintana Roo también mantienen indicadores superiores a la media nacional.
Sonora reduce casos, pero mantiene la alerta
En Sonora, las autoridades reportan una reducción durante los últimos años, aunque advierten que el problema continúa presente.
Entre 2021 y 2025, los suicidios disminuyeron 24.92%, al pasar de 305 a 229 fallecimientos. Con ello, Sonora pasó del tercer al octavo lugar nacional en incidencia, de acuerdo con José Antonio Noriega Escalante, director de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud estatal.
Durante lo que va de 2026 se han registrado alrededor de 15 intentos de suicidio y dos casos consumados.
Las causas detrás de una crisis pueden ser diversas
La depresión y otros problemas de salud mental pueden estar presentes en estos casos, pero especialistas advierten que una crisis también puede estar relacionada con conflictos familiares, económicos, laborales, escolares, de pareja o con el consumo de sustancias.
“Puede haber muchas causas puede estar involucrado el consumo de sustancias, legales o ilegales, puede estar involucrado las peleas de pareja, la violencia es decir hay muchas cosas, problemas económicos, laborales, escolares de relaciones de noviazgo, hay, pero todo eso va abonar a una relación más clara con la depresión y vamos a decir la depresión es un estado de abatimiento de desesperansa”
Claudia: una crisis después de perder a su padre
Claudia tenía 43 años cuando atentó contra su vida. Su padre había sido uno de sus principales apoyos: la acompañaba a ella y a sus hijos y estaba presente cuando enfrentaba algún problema.
Un año después de su muerte, Claudia atravesó una crisis. En casa tenía medicamentos que formaban parte de su tratamiento contra la depresión y tomó varias pastillas. Pasó alrededor de una semana hospitalizada antes de regresar a casa.
“Esa crisis me paso al año más o menos estaba en mi casa con mi hijo el más chiquito , sentía rabia , impotencia y lo único que me acuerdo que yo estaba llorando y hasta ahí ,ya como a la semana empecé como a ver las cosas, las pastillas yo las tenía en mi casa porque tenía tratamiento y esas pastillas yo me las tomaba, pero ese día no pensé y me tomé varías no me acuerdo y perdí noción de los días una semana yo creo”
Una crisis puede afectar a cualquier persona
Olimpia Salazar Serrano, encargada del Centro de Atención Telefónica de Intervención en Crisis de la Universidad de Sonora, advierte que no se debe juzgar a una persona que ha atentado contra su vida. Una crisis puede presentarse incluso cuando desde el exterior parece que existen condiciones familiares, personales o sociales favorables.
“Puede entrar en un estado de crisis y pensar que la única salida que tiene es morirse , matarse pues, y esa es una conducta impulsiva la persona puede querer vivir haber disfrutado mucho la vida, tener mucha gente que la quiere, un matrimonio funcional pueden ser muchas cosas que tú veas como factores protectores pero que a la hora de la hora lo conviertan en un impulso y entonces la persona atenta contra su vida y para las personas que lo vemos de fuera, hay no pobrecita que mala madre porque no pensó en ellos, no no es eso, tiene una condición de salud, la persona no tiene la capacidad de pensar en sus hijos porque está enferma, punto.», destacó la doctora
La especialista destaca así la importancia de buscar ayuda profesional y recurrir a fuentes e instituciones confiables ante una crisis de salud mental.
En el marco del 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la atención a la conducta suicida no solo requiere de la participación del sector salud, sino del trabajo en conjunto de múltiples sectores para generar capacitación de primeros auxilios psicológicos en el manejo de crisis suicidas, a fin de prevenir los casos.


