Por unanimidad, el Senado aprobó en comisiones la reforma constitucional que establece de manera gradual la semana laboral de 40 horas. El dictamen fue enviado de inmediato a la mesa directiva, donde quedó en primera lectura, por lo que se votará en el pleno durante la sesión del miércoles.
Los senadores del PRI, PAN y MC, que antes se habían manifestado en contra, aceptaron en la reunión de las comisiones de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos y Trabajo y Previsión Social que la iniciativa presidencial avanzara en sus términos, salvo por un cambio en materia de lenguaje incluyente. Sin embargo, insistieron en que, una vez promulgada la reforma a la Constitución, se realicen de inmediato los ajustes necesarios a la Ley Federal del Trabajo.
El coordinador del PAN, Ricardo Anaya, las priístas Claudia Anaya y Carolina Viggiano, así como Alejandra Barrales, de MC, recalcaron que no se debe esperar los 90 días que la reforma concede al Congreso para adecuar la LFT, ya que, tal como está redactada la propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum, podría generar afectaciones a los trabajadores, especialmente por el nuevo régimen de horas extras.
La senadora Anaya propuso añadir al Artículo 123 un transitorio que también establezca un régimen gradual para las horas extras, pues al pasar de nueve a doce horas extras permitidas, se modificaría el régimen fiscal de los trabajadores.
Actualmente, señaló la senadora del PRI, las nueve horas están exentas de impuestos para quienes perciben salario mínimo, pero al incrementarse a doce, aumentará el Impuesto sobre la Renta (ISR) y se verá afectado el reparto de utilidades.
En nombre del PT, el senador Gonzalo Yáñez expresó una preocupación similar. Señaló que todos los argumentos a favor de la reforma pierden fuerza con el tema de las horas extras y lamentó que no se hayan considerado otras iniciativas presentadas.



