El presidente Donald Trump oficializó este jueves la salida de Kristi Noem al frente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El movimiento ocurre en medio de una intensa presión política y social. Mientras el mandatario elogió los «espectaculares resultados» de su gestión, Noem será reubicada en un cargo de nueva creación: enviada especial para el Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad hemisférica que se presentará este sábado en Florida durante una cumbre con líderes latinoamericanos.
Para ocupar la titularidad del DHS, Trump ha nominado al senador por Oklahoma y exluchador de artes marciales mixtas, Markwayne Mullin, a quien describió como un «guerrero MAGA» con la fuerza necesaria para continuar con la agenda de deportaciones masivas y el combate al crimen transnacional.
La salida de Noem, de 55 años, no es casual; su gestión estuvo envuelta en polémicas que fracturaron incluso el apoyo dentro de su propio partido.
La presión aumentó tras las muertes de dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, a manos de agentes migratorios en Mineápolis en enero pasado. Noem calificó a las víctimas como «terroristas domésticos», lo que desató protestas nacionales y duras críticas de legisladores demócratas y republicanos.
La noticia fue recibida con alivio por líderes demócratas como el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, quienes calificaron la salida como necesaria pero insuficiente, exigiendo una reforma profunda y rendición de cuentas por las tácticas del ICE.
Por otro lado, la salida de Corey Lewandowski, asesor del DHS, refuerza la idea de una reestructuración interna ante el rechazo público a las estrategias más agresivas del departamento.
Pese a su destitución, Noem mantendrá influencia en la política. En su nuevo puesto, trabajará junto a figuras clave como Marco Rubio (Secretario de Estado) y Pete Hegseth (Secretario de Defensa). Su misión principal será coordinar esfuerzos con países como Argentina, El Salvador y Ecuador para desmantelar carteles de la droga, aprovechando la experiencia en seguridad fronteriza que forjó durante sus 13 meses como secretaria, periodo en el que destacó la expulsión de tres millones de personas.



