Una nueva jornada de multitudinarias protestas estudiantiles sacudió a varias ciudades de Francia en exigencia de mejoras en la infraestructura y condiciones de los liceos del país, tras considerar insuficiente la respuesta emitida por el Gobierno del presidente Emmanuel Macron a los reclamos iniciados a finales de septiembre.
La movilización, que contó con la participación de la activista ambiental sueca Greta Thunberg, se perfila como el preludio de una semana decisiva en el panorama político francés, enmarcada en el último año de gestión de la administración centroderechista y previa a las marchas convocadas para el próximo sábado 17 de octubre contra el encarecimiento del costo de vida.
Las jornadas de protesta dieron inicio desde las primeras horas del martes con el bloqueo de planteles educativos. El ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, informó que las autoridades procedieron al cierre preventivo de aproximadamente 200 de los 3,700 liceos con los que cuenta el territorio francés.
Respecto al volumen de afluencia, los balances oficiales y de los convocantes mostraron marcadas divergencias. Mientras que el Ministerio del Interior fijó la asistencia en 161,500 manifestantes a nivel nacional, los colectivos organizadores elevaron la participación a más de 480,000 personas. Estas cifras contrastan con las registradas la semana previa —que sumó a sindicatos y universitarios—, cuando las estimaciones oscilaron entre 266,000 y 450,000 asistentes, en lo que se consolidó como una de las mayores movilizaciones estudiantiles reportadas en el país desde mayo de 1968.
El epicentro de la jornada se concentró en la capital, París, donde dos columnas de manifestantes partieron desde la Plaza de Italia y el Ayuntamiento para converger en la explanada de Los Inválidos, en las proximidades del Palacio Borbón, coincidiendo con el inicio del debate parlamentario del Presupuesto General para 2027 en la Asamblea Nacional.
Durante el recorrido capitalino se registraron disturbios puntuales entre las fuerzas del orden y miembros de grupos radicales conocidos como black bloc, los cuales incluyeron daños a comercios, el incendio de un vehículo y enfrentamientos directos. La policía empleó gas lacrimógeno, artefactos pirotécnicos y cañones de agua para dispersar a los contingentes en la Plaza Vauban. De forma paralela, concentraciones de miles de personas e incidentes de diversa intensidad se replicaron en metrópolis clave como Marsella, Lyon y Nantes.



