El duelo por una mascota: Cómo ha cambiado la forma de decir adiós a los animales de compañía

4 de noviembre de 2026

Para muchas personas, la partida de un perro o un gato, o cualquier animal de compañía, representa perder a un integrante de la familia y a un compañero cotidiano de vida.

Conforme avanzan las sociedades las costumbres suelen cambiar. A medida que el rol de los animales en los hogares se transforma, también han cambiado las formas de darles el último adiós, desde ceremonias en casa y servicios funerarios hasta la conservación de sus cenizas.

Una nueva cultura de despedida y respeto animal

Lupita Ureña, directora de Kuaan Mani Colectivo y refugio de rescate animal en Hermosillo, destaca que hoy existe mayor conciencia sobre la tenencia responsable, un compromiso que considera debe extenderse hasta el momento del fallecimiento.

“Cuando fallece un animal de compañía ahora hay diferentes opciones, hay desde que se haga un ritual de despedida en la propia casa o un servicio funerario, hay diferentes lugares que ofrecen ya una salita para la despedida del animal ósea un pequeño funeral, tambien está la cremación y el sepultarlos en el patio o jardín de las casas”, señaló.

Subrayó la importancia de brindarles un homenaje digno que reconozca los años de compañía y afecto mutuo.

Sin embargo, advirtió que el duelo por una mascota aún suele acarrear incomprensión y juicios sociales, incluso cuando las familias deciden invertir en ceremonias de despedida.

El consuelo de conservar el recuerdo en casa

Para Gloria Aldaco, rendir este homenaje tuvo un valor sanador. Tras la pérdida de sus perritas Daysi, Fanny y Lolita, quienes fueron su compañía y apoyo emocional, optó por cremarlas y conservar sus cenizas en su hogar.

“Sentí una tristeza enorme, un vacío emocional al saber que jamás las volvería a ver, pero a la vez tranquilidad porque sabía que ya no seguirían sufriendo. Me dio una tranquilidad el saber que las tenía cerca de mí y seguirían en su hogar, donde era su familia”, recordó.

Explicó que afrontar este doloroso y repentino proceso fue más llevadero gracias al respaldo de un amigo cercano, también amante de los animales.

Asimismo, expresó que tener la oportunidad de despedirse adecuadamente le brindó la paz de haberles otorgado todo su amor hasta el final.

La explicación científica de la conexión emocional

Desde la perspectiva psicológica, la especialista Lidia Parrales Gómez explica que estas intensas emociones nacen de un vínculo de apego profundo. Dado que los animales pueden convertirse en figuras de apoyo seguro, su partida desencadena un duelo legítimo que no se debe minimizar.

“Porque el vínculo que generamos con ellos es único. Para comprender el dolor de por qué nos duele tanto esta pérdida, debemos entender que compartimos con los mamíferos una misma arquitectura neurobiológica, el sistema límbico, también conocido como el cerebro de las emociones.

Todos nuestros animalitos, tanto los perritos como los gatitos, tienen la misma estructura que los seres humanos. Eso significa que los animales no solamente actúan por instinto automático, experimentan también emociones”, indicó.

La especialista destaca que los rituales de despedida ayudan a reconocer la pérdida, expresar el dolor y transformar la tristeza en un recuerdo integrado a la historia de vida.

Espacios funerarios dedicados al duelo y la sanación

Ante esta creciente necesidad de acompañamiento, han surgido servicios especializados. Germán Blanco, titular de la empresa Funepet, menciona que las familias demandan espacios privados para asimilar el momento y tener certeza sobre el destino de los restos de sus animales mediante cremaciones individuales y salas de despedida.

“Nosotros agregamos lo que es el despido, la sala de despido, fue más que nada por necesidad, vivimos viendo a la gente que llegaba y se tomaba bastante tiempo para poder soltar la mascota, entonces nosotros decidimos crear ese espacio para crear más que nada ese recuerdo y esa experiencia y ese momento de tranquilidad inolvidable, y de despido y de sanación, cada quien crea su sanación individual”, relató.

Acompañamiento profesional y talleres de tanatología

Por su parte, Gleyra, arquitecta de profesión, compartió su experiencia tras integrarse a un taller de tanatología coordinado por especialistas, luego del fallecimiento de su perro pug, Goldo.

“Sí he notado mucho cambio desde antes de que yo fuera a cuando decidí ir. Pero ya después de asistir al taller me dio mucha claridad y me dio como este espacio para poder dialogar respecto a lo que se siente, para poder entender también técnicamente qué es lo que se atraviesa a través del duelo con la ayuda de la psicóloga y veterinaria que imparte el taller”, afirmó.

Así, entre lágrimas, recuerdos y cenizas conservadas en casa, las despedidas revelan una realidad: el lazo con una mascota trasciende su pérdida física. Su ausencia permanece, pero también la historia compartida con quienes fueron, para muchos, mucho más que animales de compañía: una familia.

Historia Previa

Comienza la Cumbre Iberoamericana sin Sheinbaum ni Lula; llaman a defender multilateralismo

Últimas noticias

Ir HaciaArriba