La Ruta del Novillo se ha convertido en uno de los destinos turísticos de mayor crecimiento en Sonora. En 2025, se estima que la afluencia de visitantes aumentó un 15 por ciento, según la Asociación de Touroperadores, Guías y Anfitriones Turísticos de Sonora, gracias a su oferta natural, gastronómica y cultural.
En este contexto, los municipios de Mazatán, Villa Pesqueira y San Pedro de la Cueva han ganado relevancia como puntos de interés para quienes desean conocer otra cara de Sonora.
Gran parte del auge de este recorrido ha sido respaldado por la Secretaría de Economía y Turismo, que con su apoyo ha impulsado acciones para fortalecer la actividad turística y, con ello, la economía local. También ha brindado respaldo a fiestas patronales y celebraciones tradicionales, entendiendo que, además de preservar nuestras costumbres, representan una oportunidad única para atraer visitantes.
El recorrido permite descubrir que, detrás de cada paisaje, platillo y producto regional, está lo más valioso: la gente que sostiene economía de estas comunidades. Con esas motivaciones, nos dimos la oportunidad de visitar cada localidad que comprende la ruta.

El corazón de la región: Mazatán
Nuestro recorrido comienza en Mazatán, un pueblo ubicado estratégicamente en el corazón de esta región y conectado con diferentes rutas hacia San Pedro de la Cueva, Sahuaripa y Hermosillo.
Aquí, una de las principales cartas de presentación es el queso regional. En una parada para conocer su elaboración, primeramente, platicamos con Yulma Espinosa Félix, productora ganadera, quien nos explicó que es una tradición familiar con más de 40 años y actualmente son decenas de familias las que participan en la producción artesanal de este producto.

“Es un producto que no se va a comparar con ningún otro queso, porque está elaborado de lo que viene siendo el cuajo natural de la vaca, que son bacterias buenas, igual o parecido a lo que viene siendo el yogurt, y pues eso es lo que da sustento a las personas que somos 210 productores en la comunidad de Mazatán, son dos ejidos que también producen, alrededor de unos 300 productores activos aquí en Mazatán”, contó.
Agregó que gracias al queso que elaboran, el turismo se convierte directamente en una fuente de ingresos para las familias, ya que además de visitarlos para comprar ese producto, también las personas conocen el pueblo, a su gente y dejan recursos que permanecen en la comunidad.

Economía local sostenida por quesos y machaca
De ahí, nos dirigimos hacia el Rancho Nidopa, donde se elabora bacanora artesanal, bebida sonorense emblemática. La experiencia gastronómica continúa en Nácori Grande, donde la producción regional también forma parte de la vida cotidiana y encontramos queso cocido y regional, además de machaca.
Elizabeth Félix Leal cuenta que estos productos se elaboran durante todo el año y que la machaca, por ejemplo, se distribuye generalmente hacia Mazatán.
“Sí, la machaca la elabora Manuel, Manuel Córdoba, él es maestro y él distribuye aquí la machaca, lo sabe y lo domina. Y pues personas que se dedican a elaborar nada más la machaca, pues la distribuyen ellos en tiendas, en personas que ocupan para hacer comida. Y de hecho él es una de las personas que aquí me entregan”, mencionó.
Resaltó que son pequeños circuitos económicos que conectan una comunidad con otra y permiten que los productos hechos por las familias de la región lleguen a restaurantes y tiendas.
Mátape: herencia de orquesta en la música sonorense
Y siguiendo con este viaje, el recorrido nos lleva después a Mátape, donde el atractivo cambia, pero la esencia permanece: la cultura también impulsa la economía. Ahí nos atendió amablemente Isela Bracamontes, encargada del Museo del Músico, quien nos explicó que al municipio se le reconoce su tradición musical, especialmente por agrupaciones como La Orquesta de los Hermanos Othón, que, fundada hace más de 100 años, representa una herencia transmitida entre generaciones.
“Y pues es una orquesta que se creó aquí con gente de aquí, que se inició en la música y de ahí pues hasta ahorita van abuelos, bisabuelos, sobrinos y todos han formado parte de la orquesta, pero también hay otras agrupaciones importantes de aquí.
Está también, por ejemplo, Reyes del Ritmo Banda, que esa agrupación la creó el señor Nacho Mendoza, que es también como parte de la Orquesta de los Hermanos Otón, pero también es nuestro maestro de música”, mencionó.
El Museo de Músicos conserva fotografías y testimonios de esa historia, mientras que las nuevas generaciones continúan alimentando una tradición que incluso ha llevado a músicos originarios del municipio a presentarse en otros lugares de Sonora, México y el mundo.
Y así, mientras avanzamos por la Ruta del Novillo, puede entenderse que el turismo no se limita a visitar un lugar. Implica reconocer las historias que hacen diferente cada rincón del estado.

El temol de San Pedro de la Cueva
Finalmente, la última parada es San Pedro de la Cueva, donde la gastronomía vuelve a convertirse en protagonista. María del Socorro Córdoba Quijada, una de las cocineras del restaurante Las Marías, nos deleita con uno de los platillos tradicionales de la comunidad: el temol, una preparación de origen ópata a base de costillita de puerco y chile colorado, acompañada de tortillas de maíz o sobaqueras.
“Pues ese es el principal, no, el Temol, y los tengo el caldo de cabeza o cosido de cabeza, le llevamos nosotros aquí, que es con la cabeza. Lo que es la carne, la cabeza, el cachete, la lengua, todo lo que es la carnita se prepara, yo lo preparo aquí en la leña, con especies y papitas cambrays, aceitunas, chile colorado, chile verde y cebolla, cebolla y las especies que llevan”, detalló.
Detrás de cada platillo también hay empleos: el restaurante sostiene actualmente a seis familias y, en temporadas de mayor movimiento, como Semana Santa y diciembre, pueden llegar a trabajar hasta 13 personas.
Por su parte, Julio César Rascón Torres, presidente de la Asociación Sonorense de Turoperadores, Guías y Anfitriones Turísticos, explica que la Ruta recibió su denominación cuando el gremio comprendió la relevancia que tiene para Sonora el tramo que abarca Mazatán, Mátape, Pesqueira y San Pedro de la Cueva.
“Se retoma y se fortalecen las raíces, las costumbres, la economía, la sostenibilidad del proyecto por el cuidado del agua, hablándoles de la presa del Novillo, las ruinas de la iglesia, la historia que tienen los tres pueblos de Batuc, Tepupa y Suaqui. Y la economía ha crecido enormemente porque se han abierto varios negocios, varios restaurantes, se mantienen varias familias de algunos negocios como los súper”, declaró.
La Ruta del Novillo reúne paisajes, gastronomía y cultura, pero sobre todo es gente. Gente que trabaja, crea valor y conserva sus tradiciones, mientras encuentra en el turismo oportunidades para generar y sostener la economía local sin abandonar sus raíces.


