La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) reconoció formalmente los avances registrados en México en materia educativa, al confirmar que el país alcanzó una tasa histórica de alfabetización del 96 % entre la población de 15 años en adelante, reduciendo el índice de analfabetismo al 3.8 %.
Durante el Congreso Mundial celebrado con motivo del 60 aniversario del Día Internacional de la Alfabetización, la subdirectora general de la Unesco, Lidia Arthur Brito, subrayó la conducción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en la consolidación de estos indicadores y enfatizó el impacto positivo de las políticas de inclusión instrumentadas en comunidades originarias.
La representación del organismo internacional resaltó que el progreso en las regiones indígenas demuestra que el aprendizaje formal debe ir más allá de la instrucción básica de lectura y escritura, funcionando como una herramienta para afianzar la identidad, preservar las lenguas nativas y expandir las oportunidades de desarrollo social.
En ese contexto, Arthur Brito citó el caso del estado de Chiapas como un referente de diversidad cultural, donde los pueblos originarios han preservado saberes tradicionales que constituyen un patrimonio invaluable para la humanidad, asegurando que la educación alcanza su mayor efectividad cuando entabla un diálogo directo con la pluriculturalidad.
«La alfabetización va más allá de la escritura y la lectura, porque abarca los conocimientos, las competencias y las capacidades necesarias para desenvolverse plenamente en las sociedades actuales y navegar por un mundo muy complejo», aseveró la subdirectora general de la Unesco, Lidia Arthur Brito.
El reporte del organismo multilateral ofreció un balance sobre la evolución global de la educación, destacando que la tasa de alfabetización en jóvenes a nivel mundial pasó del 75 % al 93 % entre 1975 y 2024.
No obstante, la Unesco enfatizó la necesidad de redefinir el concepto de alfabetización en el contexto contemporáneo, orientando los esfuerzos institucionales hacia el desarrollo de competencias digitales y capacidades analíticas que permitan a la población hacer frente a las exigencias socioeconómicas del siglo XXI.



