Un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) abatió a tiros al inmigrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo en el barrio de Magnolia Park, en Houston. El deceso ocurrió durante un intento de arresto derivado de una parada de tráfico, en medio de un repunte de operativos de deportación en la región.
El incidente representa el primer tiroteo mortal en el que se ven involucrados agentes de migración federales desde enero de este año, cuando los ciudadanos estadounidenses Renée Good y Alex Pretti fallecieron en hechos separados en Minneapolis, lo que en su momento desató fuertes protestas civiles contra las tácticas de la campaña de deportación masiva del presidente Donald Trump.
A través de un comunicado, ICE informó que Salgado Araujo se encontraba de forma irregular en el país y que se rehusó a acatar las instrucciones de los oficiales durante el operativo de control. Según la versión inicial de la corporación, el ciudadano mexicano embistió un vehículo oficial con su propio automóvil y lo utilizó como arma en un intento de atropellar a un oficial, lo que provocó que el agente accionara su arma de fuego en defensa propia. ICE añadió que se solicitó asistencia médica de inmediato y que el individuo falleció tras ser trasladado a un hospital.
El Departamento de Seguridad Nacional, a través de su Oficina del Inspector General (DHS-OIG), asumió el liderazgo de la investigación sobre el uso de la fuerza letal. En paralelo, la oficina del FBI en Houston inició una indagatoria independiente enfocada en la presunta agresión contra un oficial de la ley federal.
El reporte de ICE coincide en su estructura con declaraciones emitidas por la agencia en tiroteos previos. No obstante, el registro histórico del organismo detalla que, en casos anteriores, las evidencias en video y testimonios civiles contradijeron las versiones gubernamentales iniciales, lo que llevó a la fiscalía federal a retirar cargos contra varios de los afectados. Incluso, en mayo de este año, un exagente federal fue imputado por falsedad de declaración tras un tiroteo no letal contra un ciudadano venezolano.
El suceso tuvo lugar en Magnolia Park, un sector histórico de la comunidad méxico-americana en Houston, donde diversos vecinos de la zona aportaron detalles que contrastan con el informe de las autoridades. Por un lado, una cámara de seguridad activada por movimiento de un negocio cercano registró imágenes a las 6:48 horas de la mañana; si bien no capturó el momento de los disparos, el video muestra a un hombre con playera azul, esposado y boca abajo en el suelo, mientras se escuchan quejidos de dolor. La propietaria del local, identificada como Lupita, confirmó que los gritos eran audibles desde su residencia mientras revisaba las cintas de seguridad.
Varios metros más adelante, sobre la misma calle, el residente Paul Ángel Díaz declaró que despertó alrededor de las 6:30 horas al escuchar una detonación en la vía pública. Al salir a su patio delantero, observó a un grupo de agentes con uniformes verdes rodeando a un hombre que se encontraba herido en el suelo, justo detrás de una camioneta blanca estacionada. Díaz afirmó haber escuchado al individuo gritar desesperadamente en español la frase «¡Me están matando!», antes de que las asistencias médicas llegaran al lugar del incidente.
De acuerdo con declaraciones de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), Salgado Araujo se encontraba en el proceso legal para obtener su permiso de trabajo y regularizar su estatus en el país. El director ejecutivo de LULAC, Juan Proaño, detalló que el fallecido manejaba un vehículo de trabajo para recoger a sus empleados dedicados a la construcción al momento de ser interceptado. Su hijo, Ronaldo Salgado, expresó que su padre estuvo en el país durante casi 35 años trabajando en el ramo de la construcción para mantener a su familia, y sentenció que no merecía ese destino.
La organización de derechos civiles LULAC manifestó su desconfianza hacia la transparencia del FBI en el caso, calificó a ICE como una agencia fuera de control que requiere supervisión externa y anunció una recompensa de 5 mil dólares para cualquier persona que aporte información o evidencia sobre los hechos. Durante la tarde y noche del martes, decenas de manifestantes y vecinos se concentraron en el lugar del tiroteo con pancartas y ofrendas florales.



