La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo descartó cualquier justificación económica para el incremento en el precio de la tortilla, mientras, el Consejo Nacional de la Tortilla advirtió sobre un incremento inminente en el precio por kilogramo.
El presidente del Consejo, Homero López, anunció que a partir del miércoles 15 de abril se prevé un aumento de entre 2 y 4 pesos en el precio del kilogramo a nivel nacional, argumentó que el sector arrastra un déficit del 16% desde hace tres años, derivado del encarecimiento de refacciones, papel alimenticio y un incremento en la oferta salarial ante la escasez de mano de obra.
Señaló que factores como la competencia desleal y la inseguridad en ciertas regiones impactan directamente en el costo final. Según una encuesta nacional del organismo, los precios más bajos se encuentran en la Ciudad de México y el Estado de México, mientras que el costo más elevado se registra en Sonora y la franja fronteriza, donde el kilo alcanza los 32 pesos debido al encarecimiento de fletes y gastos operativos relacionados con la seguridad.
En contraste, durante la Mañanera del Pueblo, la presidenta Claudia Sheinbaum desmintió la necesidad de un aumento, afirmando que los precios internacionales y nacionales de los granos de maíz se encuentran en niveles «históricamente bajos». La mandataria instruyó al secretario de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) a entablar comunicación con los líderes del sector para evitar incrementos injustificados en productos básicos.
«Ningún comercializador debe aprovecharse de una situación internacional para subir el precio de un producto», sentenció la presidenta.
Finalmente, la presidenta destacó que el actual modelo de recaudación, que prohibió la condonación de impuestos, permitió captar seis billones de pesos en 2025, destinando un billón de ellos exclusivamente a programas sociales.
«No hay ninguna razón para el aumento porque los granos de maíz están en el nivel más bajo; vamos a hacer todo lo necesario para que no haya inflación».
Sheinbaum subrayó que esta política, junto con el fortalecimiento del salario y los apoyos directos, ha sido fundamental para reducir la pobreza y la desigualdad en el país sin necesidad de elevar la carga tributaria general.



