Son más de las cinco. La tarde cae a mis espaldas cuando voy de regreso a Hermosillo. La terraceríaprimero. Luego atravesar el poblado Miguel Alemán como antesala de un viaje de más de cuarenta minutos de carretera para llegar a casa.
Hace cuatro años que Adrián y yo somos inseparables. Que me acompaña en mis locuras y yo en las de él. Cada mañana me ve salir al trabajo mochila al hombro, café en