De mariposas, grietas y realidades.

12 de agosto de 2025

Hace cuatro años que Adrián y yo somos inseparables. Que me acompaña en mis locuras y yo en las de él. Cada mañana me ve salir al trabajo mochila al hombro, café en el termo, y mil papeles entre las manos. Ahora tiene días viéndome ir y venir con un libro para todos lados. Québonita portada, me dice, y que título. LA MUJER DE LAS MARIPOSAS. Se ha de tratar de mucho amor, ¿no? Infiere. Estoy por empezarlo apenas, le digo, pero si el título es hermoso. Acabo de hojearlo. La edición, el tamaño, la letra. Todo parece conjugarse en una estética perfecta, le confirmo. Nos despedimos cada quien, en su carro, como todas las mañanas para vernos hasta en la tarde.

Ya en la noche me ve de nuevo libro en mano. Y a la mañana siguiente. Y en la tarde. Su mirada me dice que quiere preguntarme, quiere saber por qué no he soltado el libro. Por fin se atreve, dudoso, pero se atreve: Bueno,bueno y ¿Qué? ¿De qué se trata? ¿está suave? En lo que nos disponemos a cenar, le cuento: Es la historia de Sebastián. Un cuarentón frustrado con la vida. Con su trabajo de maestro. Con su matrimonio desgastado y consigo mismo. Al que de pronto le ocurre algo tan raro como inesperado. Y su vida empieza a tornarse, digamos, distinta. Ah vaya, me dice aliviado, una historia sencilla. Para que te relajes cuando llegues a casa, me dice muy seguro. Guardo silencio, y sigo leyendo.  Así ocurrió el viernes y también el sábado. Y el domingo que no trabajo, ni siquiera me levanto de la cama. Adrián se sorprende. Sigues acostada. Es que quiero terminar el libro, no puedo soltarlo. Pero porque o que, me dice intrigado. Es que Sebastián está enamorado. Claudia ya no significa nada. Solo la nostalgia de lo que pudo ser y el dolor que comparten. ¿comparten un dolor? Entonces ¿de quiénestá enamorado? De Milena, puede ser incluso, que sea el amor de su vida, cuando la conozca claro, seguramente lo sabrá. ¿El día que la encuentre? ¿No la conoce? No. Y sí. Adrián cruza los brazos. Se rasca la cabeza ¿entonces cómo es que está enamorado? Porque Milena lo ve con otros ojos. Lo admira, lo ama. Y ese Sebastián que Milena ve, es el Sebastián que el mismo Sebastián quiere ser. No estoy entendiendo nada. No te lo puedo explicar, es que lo tienes que leer.


Tienes que ver como el autor nos adentra en la vida de Sebastián pian pianito, tan sutil como cuchillo en la mantequilla, así suavecito, nos mete en sus pensamientos, sus temores, sus dudas, sus recuerdos, sus complejos. Apenas nos vamos volviendo sus cómplices por ocultar una carta, cuando la vida se nos empieza a voltear junto con él. Tiene una prosa sencilla, pero contundente. Sin rebuscamientos ni falsas pretensiones, convierte lo cotidiano en la duda existencial que cualquiera de nosotros pudiéramos tener. Entiendes a Sebastián. Lo abrazas. Lo justificas. Y hasta concluyes que, en su lugar, seguramente hubieras hecho lo mismo. Luego Sebastián nos presenta a Milena. A Claudia. A Gaby. Tres mujeres importantes para él que conoceremos a través de su mirada. Y le creemos. Porque el autor ha construido una historia, redondita, de principio a fin. Ningún cabo suelto. A pesar de lo complicado de la cronología. De los sucesos alternados. De los tiempos que van y vienen. De lo real, y lo imaginario. En un momento estamos alrededor de una fogata con Claudia cuando fueron universitarios. Y al siguiente, en el presentecon Gaby, corriendo bajo la lluvia en la autopista. LA MUJER DE LAS MARIPOSAS no es una historia de amor. O tal vez sí. De amor propio. De mirarse a uno mismo. De mirar hacia adentro.  Es también un ejercicio personal. De pasar lista a las emociones y que cada una vaya presentando su informe anual de estabilidad. Y luego darnos cuenta de que para vivir es irremediablemente necesaria cierta dosis de locura. Este libro trata de las segundas oportunidades, esa que debemos damos a nosotros mismos. Y como todos deberíamos darnos “un chance” más antes de tirar la toalla. Cualquier toalla. Es una historia de encuentros y desencuentros, de pérdidas y de búsquedas, repito: Con uno mismo.  Adrián se queda pasmado. Celular en mano, se acomoda pensativo cerca de mí en un inmaculado silencio. 

Doy vuelta a las últimas páginas haciendo infinidad de ruidos y gestos. El giro inesperado del final no deja de sorprenderme. Adrián me mira intrigado desde su lado de la cama. Yo sigo haciendo ruidos, hasta el epílogo. Hasta que suspiro. Hasta que cierro el libro. 

Es lunes. Adrián y yo salimos corriendo al trabajo. Mochila al hombro. Termo de café en mano. Ahora es el quien lleva el libro amarillo en el asiento del copiloto. Estoy segura que no lo podrá soltar. Hasta que descubra que el viaje es hacia adentro, que solo nosotros mismos podemos llenar nuestros propios huecos y resanar nuestras propias grietas. 

La presentación oficial de esta novela fue la tarde del ocho de agosto en la terraza del Árbol de Vida, ahí en el mero corazón de la ciudad. Abrazada por la palabra precisa del escritor Carlos René Padilla y el autor de esta obra Carlos Alvahuante. En un lugar abarrotado, entre amigos, lectores buena vibra y uno que otro curioso que se quedó a escuchar sobre nuestras locuras y espejismos a través de la literatura. Doy fe de que momentos como este, son un verdadero milagro en este Hermosillo cada vez mas convulsionado.

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