Los casos de dengue en México registran una tendencia al alza en lo que va del año, acumulando siete defunciones confirmadas hasta el corte del 13 de julio, según los datos vertidos en el más reciente Panorama Epidemiológico de la Secretaría de Salud del Gobierno federal. El informe detalla la presencia activa del virus en el país con un registro acumulado de 126 casos de dengue grave, 1,648 diagnósticos de dengue con señales de alarma y 1,400 clasificados como no graves.
La incidencia nacional se concentra principalmente en cinco entidades federativas que encabezan la lista de contagios confirmados, Sonora lidera la estadística con 898 casos, seguida por Veracruz con 499, Tabasco con 440, Sinaloa con 439 y Baja California Sur con 178. En cuanto a las complicaciones severas, Sinaloa ocupa el primer lugar nacional con 30 cuadros de dengue grave, mientras que Veracruz y Sonora se sitúan en segundo término con 13 casos cada uno.
El dengue es un padecimiento viral transmitido por la picadura de mosquitos infectados que afecta a personas de todas las edades. La enfermedad presenta un comportamiento estacionario, concentrando la mayor frecuencia de contagios en el hemisferio norte durante la segunda mitad del año. Sus manifestaciones clínicas suelen extenderse entre dos y siete días, caracterizándose por la presencia de fiebre, un dolor punzante detrás de los ojos, malestar generalizado, dolores intensos en articulaciones y músculos, así como enrojecimiento cutáneo, náuseas, vómito y pérdida del apetito.
Las autoridades sanitarias advirtieron que la infección puede evolucionar hacia manifestaciones de alta peligrosidad. En estos escenarios graves, la enfermedad puede desencadenar estados de choque, dificultad respiratoria aguda o un daño severo en órganos vitales, por lo que se vuelve indispensable la atención médica inmediata ante cualquier síntoma de alarma.
Dado que no existe un fármaco o cura específica contra el virus, el manejo médico se orienta exclusivamente al alivio de los síntomas mediante reposo absoluto, ingesta abundante de líquidos y la administración de paracetamol para el control de la fiebre y el dolor. El sector salud enfatizó la importancia de evitar la automedicación y prohibió expresamente el uso de aspirina —debido al riesgo de provocar hemorragias o detonar el Síndrome de Reye en menores de 12 años—, así como de antiinflamatorios no esteroideos como naproxeno, diclofenaco o ketorolaco.
Para frenar la propagación del mosquito transmisor, la Secretaría de Salud instó a la población a mantener limpios los entornos domésticos y eliminar los focos de reproducción en los hogares. Las medidas preventivas se enfocan en lavar y tapar de forma rigurosa los recipientes que almacenen agua para uso diario, además de voltear o tirar contenedores en desuso. Asimismo, se hizo un llamado a deshierbar los patios y realizar jornadas constantes de descacharrización para evitar la acumulación de agua estancada en neumáticos, cubetas u otros objetos que favorezcan el desarrollo de las larvas.



