Por Fátima Parra
Cada 2 de febrero, los feligreses en Hermosillo mantienen viva la tradición de asistir a la misa de presentación del Niño Jesús al templo, conmemorando el Día de la Candelaria como una invitación a seguir la luz de Dios.
Ramona Ayala, una de las asistentes, explicó que la vestimenta de las figuras del Niño Dios varía según la devoción de cada persona, desde atuendos que evocan santos hasta uniformes de futbolistas o ropaje de bebé.
“Cada persona viste al Niño Dios como desea, hay quienes le ponen prendas de jugador de pelota, algún santo o de bebé, como en mi caso”, comentó.
Francisco Núñez, otro devoto, destacó que su imagen del Niño Dios simboliza a Jesús en una etapa más avanzada de la infancia.
“Esta figura representa que el Niño Dios ya está grande, ya camina en el templo, ya platica con los sacerdotes, ya tiene sabiduría religiosa, por eso le puse esta túnica más grande”, explicó.
Ambos feligreses compartieron que esta tradición les fue inculcada por sus padres y abuelos, y ahora ellos se encargan de transmitirla a las nuevas generaciones de su familia.



