El Seminario Niñez Migrante del Colegio de Sonora montó un altar de muertos para conmemorar a todas las niñas y niños que han perdido la vida en su intento por cruzar la frontera. La ofrenda permanecerá abierta al público hasta el 3 de noviembre.
La coordinadora del seminario, Gloria Ciria Valdéz, explicó que el altar recuerda a las infancias migrantes que dejaron “un mesabanco vacío” en sus escuelas tras fallecer en el camino. Señaló que actualmente, ante la baja afluencia de menores migrantes en tránsito, el seminario colabora con albergues donde se imparten clases de educación básica. La mayoría de los niños atendidos proviene de Veracruz, Chiapas y Guerrero.
“El fin de semana pasado estuvimos en Nogales, Sonora, y ahí pudimos estar conversando con niñas, niños y adolescentes; también, niñas y niños procedentes de Venezuela, aunque pocos hay, todavía”, comentó Valdéz.
En la inauguración del altar participaron estudiantes de la Universidad Estatal de Sonora (UES), quienes contribuyeron en su diseño y elaboración como muestra de solidaridad con la niñez migrante.



