El sector agrícola mexicano enfrenta una crisis de costos, el cual ha disparado el precio internacional de los fertilizantes más de un 50% en el último año. Esta situación, impulsada por el encarecimiento del gas natural y el cierre del Estrecho de Ormuz, amenaza directamente la rentabilidad de los productores y perfila un aumento generalizado en el precio de los alimentos básicos, incluyendo la tortilla.
De acuerdo con datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), productos esenciales como la urea han pasado de 9 mil 550 a 14 mil 10 pesos por tonelada, un incremento del 46.7%. La situación es aún peor para los fosfatos, DAP y MAP, que registran alzas superiores al 53%.
Solo entre febrero y marzo, en el marco de la escalada bélica, los precios se aceleraron entre un 25% y 28%, evidenciando la vulnerabilidad de México, que importa más del 70% de los fertilizantes que consume.
La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) advirtió que productos como el tomate verde y el jitomate han duplicado su precio, alcanzando los 60 pesos por kilogramo. Estas alzas, sumadas al costo de las proteínas animales, impulsaron la inflación general al 4.61% anual durante la primera quincena de marzo.
La presión financiera afectará principalmente en el periodo primavera-verano, en estados productores como Sinaloa, el costo operativo por hectárea de maíz ha escalado de 45 mil a 55 mil pesos, una situación calificada como «crítica» por especialistas. Ante la baja en la producción nacional derivada de estos costos, se prevé un aumento en las importaciones de maíz blanco a precios más elevados, lo que inevitablemente impactará el costo final de la tortilla.
A pesar de que el programa Fertilizantes para el Bienestar continúa atendiendo a pequeños productores, el esquema enfrenta fuertes presiones presupuestales. Incluso la producción nacional a cargo de Pemex se ha visto afectada, ya que el costo del gas natural ha subido entre un 20% y 30% en las últimas semanas.



