Desde el reclutamiento, hay personas que muestran conductas poco éticas como mentir, manipular pruebas o exagerar conocimientos, lo cual lleva a que su nivel de integridad no sea el que se requiere.
La ética e integridad de los empleados impacta en los resultados de las empresas y su reputación corporativa, señala el Reporte de Integridad Laboral 2024 de Midot. En ese sentido, la confiabilidad de las personas que se postulan a un empleo es importante.
Según los resultados del reporte, el 23% de los candidatos en México se clasifican como no confiables en sus evaluaciones de integridad por incumplir estándares establecidos por las empresas, ya sea mentir en su currículum o manipular la información solicitada.
Además, el 1% de los evaluados intentaron manipular la prueba apoyándose de ayuda externa, tratando de modificar los tiempos de respuesta o brindando respuestas inconclusas.
En Latinoamérica, el 69% de las personas que aplica una vacante y se catalogaron como no recomendable son hombres, mientras que 31% son mujeres.
El reporte indica que las cifras concuerdan con los porcentajes de fraude cometido en las organizaciones de la región, los cuales son ejecutas por los hombres en 86% de los casos y sólo 14% son atribuibles a mujeres.
Mentir en el reclutamiento está normalizado
¿Hasta dónde llegar para conseguir una posición laboral? El estudio señala que recurrir a la mentira es un tema al que le restan importancia los candidatos, además de ser un fenómeno normal en la industria del capital humano y la contratación de nuevos perfiles.
“Pero es un padecimiento que, aunque pareciera inofensivo, se ha convertido en una tendencia peligrosa para las organizaciones”, se lee en el reporte.
De hecho, el estudio refiere que en México uno de cada 5 candidatos miente en el CV; mientras que a nivel Latinoamérica son siete de cada 10 los que alteran su información en la hoja de vida, por lo que esta herramienta de contratación resulta cada día más inexacta e ineficaz.
El Economista



