El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó en el Aeropuerto Internacional Capital de Pekín para iniciar una visita de Estado de dos días. Se trata del primer viaje de un mandatario estadounidense a la nación asiática en nueve años, una cumbre marcada por la búsqueda de estabilidad comercial y el conflicto bélico en Irán como fondo.
Trump fue recibido con alfombra roja por el vicepresidente chino, Han Zheng, antes de dar paso a una agenda de 36 horas que incluirá reuniones bilaterales con el presidente Xi Jinping en el Gran Palacio del Pueblo, una visita al Templo del Cielo y un banquete de Estado.
El objetivo central de esta gira es presionar por la apertura del mercado chino a las empresas estadounidenses y asegurar acuerdos en sectores estratégicos como agricultura, energía y aeroespacial. Para ello, el mandatario viajó acompañado de una delegación empresarial que incluye a figuras de alto perfil como Elon Musk de Tesla Inc., Tim Cook de Apple Inc. y Kelly Ortberg de Boeing Co., y Jensen Huang de Nvidia Corp. Trump manifestó en sus redes sociales su intención de solicitar formalmente al presidente Xi que permita a estos líderes corporativos operar con mayor libertad para beneficiar a ambas economías.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que ‘abra’ China para que estas brillantes personas puedan hacer su magia y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto” compartió.
La cumbre ocurre mientras Trump enfrenta un debilitamiento político interno debido a la guerra con Irán. Aunque el líder estadounidense ha intentado priorizar lo comercial, el papel de China es crucial, ya que Pekín es el principal comprador de petróleo iraní.
La delegación estadounidense cuenta con la presencia del secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, lo que subraya la relevancia de los temas de seguridad. Entre los puntos más delicados de la agenda se encuentran la discusión sobre un paquete de armas de 14 mil millones de dólares para Taiwán, el cual Trump ha retrasado antes de su visita, así como el caso de Jimmy Lai, el magnate de medios de Hong Kong condenado a prisión.



