El origen de San Valentín y el Día de los Enamorados

10 de febrero de 2026

El 14 de febrero, más conocido como el Día de los Enamorados, es una fecha en la que millones de parejas alrededor del mundo se obsequian flores y se dedican frases prometiéndose amor eterno. Aun así, su origen sigue siendo un misterio.

Aun cuando su origen no es claro, la historia de San Valentín y los enamorados se remonta a siglos. Algunos historiadores ubican el origen de la fiesta de San Valentín en la antigua Roma, durante la celebración de las Lupercales, también conocidas como Lupercalia

Estas se celebraban en lo que hoy equivaldría al 15 de febrero, En esta festividad se veneraba al dios Fauno, relacionado con la fertilidad.

Otra teoría sitúa el origen de San Valentín en una fiesta romana llamada Juno Februata, donde era tradición que los jóvenes eligieran el nombre de su pareja sacando de una caja un papel con el nombre de la muchacha. Estas uniones temporales a veces terminaban convirtiéndose en matrimonios duraderos.

Valentín, un determinado sacerdote

Sin embargo, la historia de Valentín se desarrolla en la Roma del siglo III, en plena expansión del cristianismo. En esa época, el emperador Claudio II el Gótico dictó una ley que prohibía a los jóvenes casarse, con el fin de que pudieran alistarse en el ejército.

Valentín, quién era un joven sacerdote, no estuvo de acuerdo con el decreto del emperador y empezó a realizar matrimonios secretos para jóvenes enamorados, además logro la conversión al cristianismo de muchos y asistió a presos que esperaban su condena.

Al ser descubierto, Valentín fue arrestado y encerrado. Fue en su confinamiento, donde el oficial encargado de su custodia lo retó a devolverle la vista a su hija ciega. El joven sacerdote aceptó el desafío y, en nombre de Dios, devolvió la vista a la muchacha, logrando que el oficial y toda su familia se convirtieran al cristianismo. Sin embargo, a pesar del milagro, Valentín permaneció encarcelado y el 14 de febrero del año 269 fue lapidado y decapitado.

Siglos después, Valentín fue canonizado, y en el año 494 el papa Gelasio I proclamó el 14 de febrero, fecha de su martirio, como el Día de San Valentín.

Parece imposible resistirse al amor, y mucho menos a las ganas de consumir. Con el tiempo, la leyenda, mezclada con el consumismo, ha vencido al silencio con el que la Iglesia trató de apartar a San Valentín. Así, la imaginación y la tradición populares se han unido para convertir esta celebración no oficial en el Día de los Enamorados.

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