No entienden que no entienden

1 de julio de 2025

Vivimos en tiempos en los que decir lo que pensamos, sobre todo en relación con temas polarizados, implica un peligro de cancelación y de linchamiento mediático; pese a esos riesgos es quizá el momento más oportuno para disentir.

Estos días, tras una sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación respecto a una denuncia por violencia política contra las mujeres en razón de género, han tomado impulso las voces críticas a la legislación en materia de género.

Si bien es cierto que el timing político era especialmente complejo, al existir en el país distintos conflictos sobre acciones que pudieran incidir en el derecho a la libertad de expresión; también lo es que las resoluciones de los tribunales, por principio, deben emitirse independientemente de las coyunturas del debate público.

Y es que podemos estar o no de acuerdo con las resoluciones judiciales, pero cuando hablamos de la protección de los derechos humanos de las mujeres, la crítica tampoco es neutra en términos de género.

Coincido en que la libertad en la manifestación de las ideas es un elemento indispensable en un sistema democrático y siempre será importante la expresión de la ciudadanía ante hechos que considere violatorios de algún derecho; en este caso particular, podemos cuestionar los criterios del tribunal, podemos evaluar la proporcionalidad de las sanciones y ser críticos sobre la efectividad de la legislación, pero eso no implica normalizar los discursos de odio en contra de las mujeres, aun cuando esas mujeres se encuentren cerca del poder.

En un país, como el nuestro, en el que las mujeres somos estigmatizadas por denunciar la violencia, el linchamiento público por ejercer nuestro derecho a pedir a un tribunal que resuelva nuestra causa conforme a derecho; no solo desincentiva la denuncia, sino que normaliza la revictimización a través de la violencia mediática que refuerza la idea de que “calladitas nos vemos más bonitas”.

Considero, que ante situaciones complejas como lo ha sido este tema, es importante tomar distancia del ruido de las redes sociales para emitir nuestra postura; en esa reflexión personal, pensé en la cita de Simone de Beauvoir “no olvidéis jamás que bastará una crisis política para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados”.

La violencia contra las mujeres en razón de género existe en el ámbito político y representa una barrera que todavía nos hace cuestionarnos si vale la pena participar en el espacio público; es cierto que no todas accedemos a la justicia, pero será prácticamente imposible que garanticemos nuestro derecho a participar libres de violencia si nos quedamos calladas ante estos linchamientos y volvemos a permitir las mofas que banalizan nuestras denuncias.

No basta con apelar al derecho a la libertad de expresión para justificar el ejercicio de la violencia en contra de las mujeres, independientemente de si su trabajo es remunerado o no, porque ese sería también un argumento cargado de estereotipos de género.

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