El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó haber realizado una llamada telefónica al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar la revisión de la suspensión de un partido impuesta al delantero de la selección estadounidense, Folarin Balogun. Tras la intervención, la Comisión Disciplinaria de la FIFA dejó sin efecto la sanción automática, permitiendo que el jugador de 25 años quede habilitado para disputar el encuentro de Octavos de Final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 contra Bélgica de este lunes por la noche.
Durante un evento en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense defendió su comunicación con el titular del organismo deportivo argumentando que la expulsión del delantero durante el partido de la semana pasada contra Bosnia y Herzegovina no debió sancionarse como falta. Trump calificó la decisión del árbitro brasileño Raphael Claus como «horrible» y «un tanto sospechosa», añadiendo que la aplicación del castigo habría significado una «gran mancha» para el desarrollo del torneo internacional. No obstante, precisó que su solicitud se limitó a pedir una evaluación del caso y que no instruyó directamente al dirigente suizo para rescindir la penalización.
Ante la controversia internacional, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, emitió un pronunciamiento en redes sociales donde ratificó la autonomía de los comités internos de la federación. Infantino confirmó haber recibido la llamada del Ejecutivo estadounidense y explicó que en su momento le informó que el caso se resolvería conforme a los canales jurídicos correspondientes. El dirigente defendió el dictamen final señalando que, independientemente de las opiniones personales, la soberanía de los órganos judiciales es el pilar que resguarda la integridad de las competiciones de la FIFA.
La resolución de la Comisión Disciplinaria no incluyó una justificación detallada por escrito y se limitó a invocar el Artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, estatuto que faculta a la organización a suspender de manera total o parcial la ejecución de cualquier medida punitiva. Aunque este artículo posee un alcance general, nunca antes se había implementado para revocar una tarjeta roja directa en plena fase final de una Copa del Mundo.
Rechazo de la UEFA y de la delegación de Bélgica
La revocación de la sanción generó severas críticas por parte de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), organismo que calificó la determinación de la FIFA como un hecho «sin precedentes, incomprensible e injustificable». A través de un comunicado oficial, la confederación europea aseveró que la suspensión automática de un partido posterior a una tarjeta roja directa no es una facultad discrecional, sino una regla consagrada en los estatutos que, al ser ignorada por sus propios reguladores, vulnera la credibilidad y la certidumbre del arbitraje internacional. A estas críticas se sumó el expresidente de la FIFA, Sepp Blatter, quien manifestó públicamente que el balompié no debe convertirse en un espacio para la interferencia política.
Por su parte, la Real Federación Belga de Fútbol emitió un pronunciamiento de protesta en el que manifestó su sorpresa e indignación, argumentando que la FIFA utilizó su Código Disciplinario general para invalidar las normas específicas de la competencia, las cuales fueron debidamente suscritas por las selecciones participantes en los talleres previos al torneo. El director técnico de la selección de Bélgica, Rudi García, rechazó de forma tajante la habilitación del goleador norteamericano durante una conferencia de prensa, declarando que la medida atenta de manera directa contra la seriedad del fútbol profesional.


