En vísperas del 8 de marzo, presentamos el perfil de la doctora Hariz Islas Flores, una destacada investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).
Su trabajo en el campo de la toxicología ambiental no solo protege los ecosistemas, sino que recientemente le otorgó el prestigioso Premio Matilde Montoya 2025, una distinción otorgada por la Secretaría de Salud y la Secretaría de Ciencias para reconocer a las científicas que transforman la salud pública en México.
La lucha contra la contaminación invisible
Especialista en Química Farmacobióloga con doctorado en Toxicología, la Dra. Islas Flores ha dedicado su carrera a estudiar los contaminantes emergentes, sustancias derivadas del uso cotidiano como residuos de fármacos, productos de cuidado personal y micro plásticos, que llegan a las plantas de tratamiento de aguas residuales. El problema radica en que dicha infraestructura no está diseñada para eliminarlas, lo que provoca que estas sustancias desemboquen en ríos, lagos y mares, afectando la vida acuática y, eventualmente, la salud humana.
A través de su laboratorio, la investigadora evalúa los daños que la exposición crónica a estos químicos produce en los organismos. El objetivo de su labor es generar evidencia científica sólida que sirva de base para nuevas legislaciones ambientales.
Para la doctora, su investigación es una herramienta de prevención: al entender cómo estas sustancias invisibles alteran el equilibrio ecológico, es posible diseñar políticas públicas que protejan el agua y la biodiversidad nacional.
Su historia es un recordatorio de que la vocación científica, cuando se acompaña de constancia y pasión, es capaz de resolver problemáticas críticas para el futuro de México.
«Si tienes un sueño, depende de ti no olvidarlo y trabajar todos los días para alcanzarlo».



