Por Rafael Rentería
Quizás en poco tiempo los nombres de los doctores e investigadores sonorenses Cindy Gutiérrez Valenzuela y Jesús Armando Lucero sean sumamente conocidos en el mundo entero, toda vez que en este 2022 obtuvieron una patente que aspira a revolucionar el mundo de la medicina y de la salud. Ambos laboran en el departamento de ingeniería química y metalúrgica de la Universidad de Sonora (UNISON) y han hecho equipo durante varios años en una investigación que a la postre los llevó ya a obtener una patente para hacer que medicamentos sean más efectivos y con menos efectos secundarios.
¿De qué se trata este proyecto?
Esta patente busca evitar que los medicamentos provocan daño, ya sea a tejidos u órganos y que lleguen directamente al punto de infección de un ser humano. Es decir, creamos un método para encapsular un medicamento y luego dirigirlos para una mayor efectividad en un tratamiento en específico. La administración de fármacos es un área que se ha estado desarrollando últimamente y esto en lo que hemos trabajado viene acerca de la necesidad de que sean más efectivos, de poder administrarlos de mejor manera, con menos dosis y que hagan más efecto. Entonces, en el grupo de investigación preparamos diferentes formulaciones usando varios materiales para poder lograr nuestros objetivos.
¿Y cómo se transporta ese trabajo que patentaron?
Lo que hacemos son nanopartículas poliméricas, que son como cápsulas, pero muy pequeñas, las cuales las cargamos con diferentes fármacos. La intención es que se administren, que vayan a lugares específicos del cuerpo humano y que ayuden a que la administración sea más efectiva. Comúnmente, un fármaco se administra en un organismo ya sea inyectado o vía oral, las cantidades que se necesitan para alcanzar la concentración y que pueda tener un efecto sobre diferentes enfermedades es alta, dependiendo del mismo. La idea con este tipo de sistema, es que podamos encapsular una cantidad mucho más pequeña de fármaco en una de estas partículas y la mandemos al lugar específico donde se necesita.
¿Tiene algún ejemplo?
Nosotros estamos trabajando en el área de cáncer. Generalmente, una quimioterapia cuando se aplica en una persona necesita alcanzar una concentración del fármaco en todo el organismo para que en el área del tumor también tenga esa concentración y pueda inhibir el tumor, pero va a todas partes. Pero los fármacos que se usan en cáncer la mayoría están hechos para atacar células que se reproducen muy rápido. Por eso una persona que recibe quimios se le ven afectadas uñas, cabello, porque son células que se reproducen rápido. Es decir, hay fármacos que les cuesta mucho trabajo llegar a una célula cancerígena, pero usando este tipo de sistemas facilita mucho llegar a lugares donde no llegaría él por sí solo.
¿Cómo lograron esto?
Lo hicimos basándonos en lo que previamente ya se había investigado. Entonces lo que reunimos nosotros es que existen métodos para preparar fórmulas para fármacos que son solubles en agua y existen otras técnicas para fármacos que no son solubles en agua. Por eso hicimos combinar estas dos técnicas establecidas con la idea de poder usar esta nueva para fármacos que pueden ser solubles en agua o no.
¿Cuánto tiempo invirtieron?
Es parte de mi tesis de doctorado. Son muchos años de investigación
Y ahora, ¿qué sigue?
Ya tenemos la patente ante el Registro Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), ya lo registramos. Lo que se espera de este sistema es que en un futuro la mayoría de los fármacos se estén administrando usando este tipo de método. Esto es de mucho interés para la industria farmacéutica, para mejorar los tratamientos incluso fármacos que están en desuso porque ya no son tan efectivos, pero usando este sistema se pueden volver a reactivar. Con esta innovación se podría cumplir o satisfacer varias necesidades de salud.




