La Selección Mexicana de Futbol venció 1-0 a su similar de Corea del Sur en la cancha del Estadio Guadalajara. El triunfo no solo representa el cumplimiento del primer objetivo trazado en esta Copa del Mundo de la FIFA 2026, sino que asegura el liderato del Grupo A y garantiza que el conjunto tricolor disputará la ronda de los dieciseisavos de final manteniendo la localía en el Estadio Ciudad de México.
La victoria adquiere un tinte histórico nacional. En las dos ediciones mundialistas previas en las que México fungió como anfitrión (1970 y 1986), el combinado azteca jamás había logrado ganar un solo partido oficial al salir del Estadio Azteca.
Ante más de 45 mil 500 espectadores y en el hogar del club que juega exclusivamente con futbolistas nacionales, la escuadra dirigida por Javier «Vasco» Aguirre ligó además dos triunfos consecutivos en un arranque mundialista por primera vez en 24 años.
El camino hacia la clasificación no estuvo exento de complicaciones. Para este segundo compromiso, Aguirre apostó por Jorge Sánchez en la lateral derecha, habilitando a Edson Álvarez en la zaga central junto a Johan Vásquez, e incorporando a Luis Romo en el mediocampo. Durante los primeros 45 minutos, el planteamiento careció de sintonía; la circulación del balón se empantanó ante el bloque defensivo asiático y las únicas aproximaciones de peligro nacieron de los botines de Roberto «Piojo» Alvarado, quien habilitó en una oportunidad a Julián Quiñones para un remate de cabeza que terminó en los guantes del arquero Kim Seung-gyu.
El punto de quiebre llegó al arranque de la parte complementaria, replicando la dosis de fortuna que benefició al Tri en el juego inaugural ante Sudáfrica. Al minuto 50, un severo error de comunicación provocó que el guardameta coreano Kim Seung-gyu se estrellara con su defensor Lee Gi-hyuk, provocando que la pelota se le escapara de las manos. Atento a la jugada, el mediocampista de las Chivas, Luis Romo empujó el esférico con el arco abierto para decretar el 1-0 definitivo y hacer estallar en júbilo el inmueble.
El experimentado Son Heung-Min, puso a temblar al comando mexicano tras filtrar un balón comprometido a Seol Young-woo que pasó por un costado, y posteriormente tras tejer una jugada que techó al guardameta Raúl «Tala» Rangel. Jugada que fue neutralizada por un fuera de lugar marcado por el arbitro titular y salvado por el captan del equipo, Edson Alvarez.
El drama se apoderó del área mexicana, obligando a Raúl Rangel a erigirse como héroe local al firmar una soberbia atajada sobre la línea de cal, conteniendo el embate coreano y asegurando los tres puntos.



